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Integración Sectorial del Medio Ambiente.
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![]() Introducción El objetivo de esta Mesa Redonda es exponer las situaciones de las actuaciones derivadas del compromiso de integración del medio ambiente en aquellos sectores, definidos como prioritarios para practicar la conservación medioambiental en el V Programa Comunitario de Política y Actuación en Materia de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible de 1993. En el acto se destacó el avanzado nivel de integración de los sectores de agricultura, pesca y alimentación, ciencia y tecnología, turismo, energías y costas, y de manera casi unánime la escasa integración del sector transporte. Estos sectores de actuación prioritaria fueron escogidos por considerar que eran, y siguen siendo, los de mayor incidencia económica y de mayor potencial de impacto ambiental. Los ponentes de esta mesa representaban a los ministerios que tienen las competencias de estos sectores. Con la integración de los sectores se consigue una mejora del medio ambiente. Y ésta ha sido posible gracias al deseo de compatibilizar el desarrollo industrial y la conservación medioambiental que garantice el abastecimiento y que aumente la competitividad. |
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Presentación Se comienza el acto con la presentación de la mesa, explicando que su objetivo es exponer las situaciones de las actuaciones derivadas del compromiso de integración del medio ambiente en aquellos sectores, definidos como prioritarios para practicar la conservación medioambiental en el V Programa Comunitario de Política y Actuación en Materia de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible de 1993. Estos sectores de actuación prioritaria fueron escogidos por considerar que eran, y siguen siendo, los de mayor incidencia económica y de mayor potencial de impacto ambiental: agricultura, energía, transportes, turismo e industria. Esta es la razón por la que los ponentes de esta mesa representan a los ministerios que tienen las competencias de estos sectores: Agricultura, Ciencia y Tecnología, Medio Ambiente, Fomento y Economía. Al finalizar las exposiciones de las ponencias, se someterán a debate sus principales ideas. Desarrollo del Acto Comienza el acto con las exposiciones de las ponencias en el siguiente orden: Fernando Estirado Gómez. Dirección General de Desarrollo Rural. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación Integración del medio ambiente en el sector agrario El sector agrario es uno de los cinco sectores elegidos como prioritarios por la Unión Europea para la integración del medio ambiente. La agricultura es una actividad cuya supervivencia depende de que los recursos naturales se conserven en cantidad y calidad, ya que su actividad se ejerce sobre el territorio, es decir, la conservación del medio ambiente es imprescindible para el logro de una agricultura sostenible. La integración del medio ambiente en el sector agrario comienza con la reforma del PAC del 92, pero es principalmente en la llamada Agenda 2000 cuando se concretan las medidas para la integración, que persiguen conseguir que la agricultura desarrolle al máximo sus efectos positivos sobre el medio ambiente, al mismo tiempo que se eliminan los efectos negativos derivados de una agricultura en exceso agresiva. Se pretende, al mismo tiempo, dar respuesta a los retos a que estará sometida la agricultura europea en los próximos años: La ampliación al Este de la UE, y los compromisos derivados de las negociaciones con la Organización Mundial de Comercio. De esta reforma surge un conjunto de normas legales comunitarias, siendo de destacar una serie de Reglamentos, que, estableciendo distintas disposiciones de carácter ambiental, pretenden configurar un nuevo modelo de agricultura, orientada a la consecución de un desarrollo sostenible y a la integración del medio ambiente en este sector. Además, la agricultura se ve también afectada por muchas de las normas legales generales existentes en materia de medio ambiente. Resumiendo, la integración del medio ambiente en la agricultura implica el cumplimiento de una serie de normas ambientales europeas, condicionando las políticas agrarias y de desarrollo rural nacionales, bien al establecer limitaciones a algunas prácticas agrícolas, (empleo de fertilizantes, fitocidas, etc.), bien al prohibir determinados cultivos o formas de explotación en algunas zonas. Como consecuencia, y por lo que respecta a nuestro país, habrá que prestar una especial atención a las zonas vulnerables que se fijen en virtud de la Directiva de Nitratos, y las zonas protegidas incluidas en la Red Natura 2000. Todo ello obligará a analizar los Programas Comunitarios, y cualquier otras medidas que se vayan a aplicar en el sector agrario desde un punto de vista medioambiental, y establecer los mecanismos adecuados para el seguimiento y la evaluación ambiental de los mismos, Existen dos instrumentos recomendados por la Comisión para llevar a cabo este seguimiento: La Red de Autoridades Ambientales. En España se creó en 1998, y en ella está representado el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Los indicadores agroambientales, cuya aplicación es ya obligatoria para este período de programación.
Arturo González Romero. Director General de Política Tecnológica. Ministerio de Ciencia y Tecnología Integración del medio ambiente en el sector industrial La política del Ministerio de Ciencia y Tecnología, con respecto a la integración medioambiental en el sector industrial, se sustenta esencialmente en la aplicación de los siguientes dos principios: el de desarrollo sostenible, de manera que nuestras actuaciones vayan encaminadas a poder satisfacer nuestras necesidades actuales, al mismo tiempo que asumamos el compromiso de asegurar la capacidad de las generaciones futuras para poder satisfacer las suyas. el de solidaridad colectiva, invocado en la Constitución Española. Y, para su consecución, el Ministerio ha asumido, como objetivo prioritario, el de apoyar, encauzar y promocionar todos los esfuerzos técnicos y científicos orientados a resolver los problemas ambientales que genera la actividad industrial, pero no sólo considerando esta problemática como un simple problema de contaminación, sino también como el del nacimiento y desarrollo de un nuevo sector industrial, el de la industria medioambiental o sector verde, que, junto con el de la informática, se considera que serán los principales agentes de crecimiento económico en los próximos años. Conviene recordar que el sector industrial medioambiental ha generado en el ámbito de OCDE un negocio de 250.000 millones de $, (90.000 millones en la UE), y supone el 1% del empleo, (900.000 puestos de trabajo), en la UE. Todos los países desarrollados están realizando grandes esfuerzos para conseguir tecnologías limpias, con el doble objetivo de reducir la contaminación, y conferir mayor valor añadido que el obtenido con las industrias tradicionales contaminantes. España tiene una larga tradición en programas de apoyo ambientales, especialmente durante los últimos diez años: PITMA, (durante los años 90-96), y ATYCA, (97-99), ambos gestionados por el desaparecido Ministerio de Industria y Energía. Actualmente, el Ministerio de Ciencia y Tecnología ha puesto en marcha un programa paraguas de apoyo a los proyectos de investigación técnica y tecnológica, el programa PROFIT, en el que existen una serie de líneas de apoyo prioritario a proyectos medioambientales. La respuesta empresarial a este programa ha sido muy importante, habiéndose presentado unos 5.000 proyectos, con una inversión conjunta de 500.000 millones de pesetas, subvencionados con una cantidad aproximada de 50.000 millones. En el año 2000, y dentro del PROFIT, se contemplaban dos programas específicos relacionados con el medio ambiente: el Programa Nacional de Recursos, al que se presentaron 132 proyectos. el Programa Nacional de Medio Ambiente, focalizado en proyectos de implantación y desarrollo de tecnologías de gestión de residuos, al que se han presentaron 521 proyectos. Estos 653 proyectos suman una inversión total de 45.000 millones de pesetas. Independientemente, el programa PROFIT cuenta con otras líneas que también apoyan mejoras ambientales en sectores industriales muy específicos, como el de la energía, automoción, etc. En otro orden de cosas, el Ministerio intenta cambiar los instrumentos de apoyo a los proyectos de I+D, pasando de la subvención pura a un anticipo reintegrable, que no es más que un crédito empresarial amortizable entre 10 y 15 años, con 3 de carencia, a interés 0, lo que lleva implícita una subvención. El Ministerio impulsa además la participación de sociedades financieras intermediarias en estos proyectos de I+D del tipo de sociedades de garantía recíproca, para lo que se han puesto en marcha líneas especiales de refinanciamiento de estas sociedades y de reforzamiento de las garantías del segundo aval. Se busca con estas ayudas, preferentemente, potenciar el nacimiento de empresas con tecnología punta y de alto y rápido crecimiento. Como complemento a esta batería de ayudas, se han dispuesto también incentivos fiscales para proyectos de I+D e innovación tecnológica, que pueden alcanzar hasta un 60% de deducción fiscal, y especialmente dirigidos a proyectos de innovación en procesos de producción. Resumiendo, el Ministerio de Ciencia y Tecnología considera que la política industrial, para que sea efectiva, debe tomar en consideración la componente medioambiental, y, concretamente, los siguientes principios: Procurar el desarrollo sostenible de la industria. Impulsar el medio ambiente, como factor de competitividad industrial, dentro de la estrategia empresarial. Apoyar el medio ambiente como elemento y sector dinamizador del conjunto de la actividad y crecimiento económicos. Integrar los aspectos económicos dentro de las políticas de apoyo e impulso de los sectores industriales y no industriales. La promoción, como tema fundamental, de la cooperación tecnológica multilateral. Establecer líneas de colaboración, en estos ámbitos, con el conjunto de los agentes sociales, y, en particular, de la industria con el resto de los agentes.
David Martín Valles. Consejero Técnico. Subdirección General de Calidad e Innovación Turística. Ministerio de Economía La incidencia del medio ambiente en el desarrollo turístico y en la industria turística Muchas veces se presenta al turismo como gran consumidor de recursos, depredador de paisajes, etc., debido, quizás, a pasadas actuaciones en costas, y al exceso de urbanizaciones en ciertas zonas turísticas. Pero si comparamos la generación de riqueza que produce el turismo con la de otras actividades humanas que generan similares niveles de riqueza, se puede afirmar que el turismo es poco consumidor de recursos. El turismo produce impactos principalmente: en los transportes en las urbanizaciones de espacios naturales en los consumos de agua y energéticos en la generación de residuos Sólo los dos primeros impactos se pueden considerar netos, ya que los dos restantes son dejados de ser producidos por los turistas en sus sitios de origen para hacerlos en sus destinos turísticos, pero con la ventaja, desde el punto de vista ambiental, de que, en estos destinos, estos impactos son más susceptibles de ser minimizados, puesto que se producen en lugares que permiten una mejor gestión medioambiental: hoteles, instalaciones de ocio, etc. Por otro lado, los responsables del sector turístico son los más interesados en respetar el medio ambiente, ya que su desarrollo, no sólo futuro, sino también el actual, depende en gran medida de la conservación del medio ambiente de los destinos turísticos. A este respecto, merece destacar que, en la Costa del Sol, son los empresarios turísticos los primeros en exigir la instalación de depuradoras. Otro aspecto positivo del turismo es la puesta en valor de los recursos, como, por ejemplo, la recuperación de monumentos históricos para actividades hoteleras, el mantenimiento y sostenimiento de museos, etc., y otras actuaciones de gran relevancia, como son las recuperaciones socioeconómicas de zonas industriales, agrícolas y mineras en declive, generalmente introduciendo actividades turísticas mediante la reconstrucción de sus activos naturales. Todas estas actividades están encajadas dentro de la política estratégica del Plan Integral de Calidad del Turismo Español, realizado por la Secretaría de Estado de Comercio y Turismo con la colaboración de las Comunidades Autónomas, y donde se plantea un modelo sostenible de actividades turísticas, basado en la calidad del producto y en el concepto de diversificación. Las grandes líneas del Plan son crecer en calidad, no en cantidad, y no actuar en aquellas zonas que se consideren saturadas, como es el litoral, dando preferencia a destinos turísticos interiores y rurales. Además, la Secretaría de Estado colabora con el Ministerio de Medio Ambiente en el Plan de Desarrollo Sostenible, dirigido principalmente a la formación de los responsables políticos y a los empresarios de las zonas turísticas, así como también a inversiones medioambientales. También colabora con el Ministerio de Medio Ambiente en la Red de Autoridades Ambientales. Dentro del Plan Integral de Calidad del Turismo Español, existen programas específicos de actuaciones conducentes a conseguir un modelo sostenible de turismo, como: El Programa de Calidad de Destinos, con el que se persigue que el liderazgo en cada zona en concreto sea llevado por el municipio correspondiente, y para lo que se han elaborado una serie de proyectos: Proyecto de Municipio Verde, mediante el cual se ayuda a los ayuntamientos a implantar sistemas de gestión medioambiental certificables según el EMAS, no por el camino de las subvenciones, sino por el de contratos de asistencia técnica con la Secretaría de Estado, a través de la FEMP. En estos momentos, se está actuando, en plan piloto, en 15 municipios, y en el año 2001 se intenta ampliar a 200 municipios, todos ellos destinos turísticos, incluso rurales y emergentes. Proyecto de Excelencia Turística, que contempla inversiones de mejora en los destinos turísticos, ya sean maduros o emergentes, en el que colaboran las Comunidades Autónomas y los Municipios con la Secretaria de Estado. Actualmente se está actuando en 50 municipios. Programa de Calidad de los Servicios Turísticos, con el que se pretende que todas las empresas y entidades de servicios turísticos trabajen cumpliendo unas ciertas normas de calidad, y con el que se está actuando preferentemente en estaciones de montaña y espacios naturales protegidos: actualmente se están desarrollando proyectos pilotos en 3 destinos turísticos para la implantación de sistemas de gestión ambiental en instalaciones turísticas, principalmente hoteles, con el objetivo prioritario de dotarlos de herramientas de ahorro energético y agua, reciclado, etc. Programa de Formación Medioambiental, bajo el cual se están desarrollando una serie de cursos tutelados por la Escuela Oficial de Turismo, con el objetivo de formar a los responsables de la gestión de instalaciones y servicios de los destinos turísticos. Hasta ahora se han dado cursos en 40 destinos turísticos. Programa de Innovación y Desarrollo, cuyo objetivo es desarrollar técnicas que permitan el ahorro energético y la disminución de los impactos. Se ha firmado un Convenio con el I.D.A.E. para colaborar en este programa, y, entre otros logros, se ha elaborado una guía de ahorro energético para hoteles, que ya se ha comenzado a distribuir en estas instalaciones. Resumiendo, con todas estas medidas se pretende desde la Secretaría de Estado de Comercio y Turismo que, en España, el sector turístico se desarrolle de la manera más sostenible posible, sin renunciar por ello al desarrollo económico.
Gabriel Maganto Fernández. Consejero Técnico de la Subdirección General de Planificación Estratégica. Ministerio de Economía. Integración del medio ambiente en el sector energético Hoy día es incuestionable que toda política energética debe incluir condicionamientos medioambientales. Ello es así, dentro de la Unión Europea, principalmente desde la promulgación del V Programa Comunitario de Política y Actuación en materia de Medio Ambiente, que marcó un cambio radical en la manera de entender la relación entre los sectores considerados estratégicos, entre ellos el de la energía, y el medio ambiente. De hecho, en 1995, con la publicación del Libro Blanco de una Política Energética para la Unión Europea, el medio ambiente es uno de los factores que definirán esta política, ya que los tres objetivos establecidos en el Libro Blanco son: Asegurar el abastecimiento. Incrementar la productividad. Actuar de forma respetuosa con el medio ambiente. En la integración de las medidas y actuaciones que aseguren un desarrollo sostenible en la estrategia del sector se han recorrido varias etapas: Primeras reacciones ante contaminaciones locales, debidas principalmente a las centrales nucleares y térmicas. Toma de conciencia ante las contaminaciones regionales, (problemas de lluvia ácida producida por las emisiones de las chimeneas de las instalaciones energéticas), y que dieron lugar a la firma de acuerdos para la prevención de las contaminaciones a larga distancia y transfronterizas, y principalmente el Convenio de Ginebra para la reducción de las emisiones de CO2, NOx, VOC, materiales pesados, compuestos orgánicos persistentes, etc. En un principio se criticó este acuerdo por marcar la consecución de los objetivos a través de varias fases, lo que se consideró un proceso lento. Hoy, después de 20 años desde el comienzo del proceso, se puede decir que el problema de la contaminación ácida en Europa está en franco retroceso. El proceso sigue, y el último protocolo de contaminación regional se firmó en Göteborg en Diciembre de 1999, en el que se introduce el concepto de multicontaminante multiefecto, contemplando conjuntamente la reducción de los agentes SO2, NOx, VOC y amoniaco, y los problemas derivados de sus efectos sinérgicos. Hoy día, después de estas relaciones con el medio ambiente, que podíamos denominar conflictivas, y, especialmente, después de la entrada en vigor del Tratado de Amsterdam, la integración del medio ambiente en los sectores estratégicos en general, y en el energético en particular, viene marcada por el documento de Estrategia de Integración del Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible aprobado en Diciembre de 1999 en Helsinki, y que está basado fundamentalmente en un compromiso constante con la eficiencia energética, el ahorro de energía, y en el uso de fuentes de energía seguras con bajas emisiones de CO2. Sin embargo, hay que decir que este documento contempla fundamentalmente la problemática relativa al cambio climático, pero no tiene casi en cuenta los problemas locales y regionales. Los principales ámbitos que se contemplan son: Insistir en el desarrollo del mercado interior de la energía. El fomento de las energías renovables. La mejora de la eficiencia y el ahorro energéticos. La internalización de los costes externos, y/o de los beneficios ambientales. El fomento de la investigación para lograr el desarrollo e introducción de nuevas y avanzadas técnicas y tecnologías, respetuosas con el medio ambiente, y especialmente con el clima. Intensificación de la cooperación y coordinación entre los estados miembros, y teniendo en cuenta el proceso de ampliación de la Unión. Apoyar los mecanismos flexibles, como son el de desarrollo limpio y el de los mercados de derechos de emisión. La estrategia de integración del medio ambiente en el sector energético está configurada para ser desarrollada en dos fases. La primera, que concluye en el año 2002, marca que se apliquen las directivas ya promulgadas para el sector, especialmente las del mercado interior del gas y del mercado interior de la electricidad, y que se elaboren y se pongan en marcha una serie de programas, que se correspondan a las actuaciones enumeradas en el Programa Marco de la Energía: fomento de las energías renovables, mejora de la utilización de los combustibles sólidos, mejora de la eficiencia energética, transferencias de tecnologías limpias, y otras, en las que podemos citar algunas relacionadas con aspectos específicos de la energía nuclear. Por lo que respecta al segundo período, se espera que la Comisión Europea elabore, y el Consejo de Ministros apruebe a mediados del año próximo, una nueva estrategia para el futuro. Por lo que respecta a España, el sector de la energía tiene una serie de características propias y diferenciales con respecto a otros países de la Unión, como son: Gran dependencia de las importaciones energéticas (del orden del 70%). Alto porcentaje de los hidrocarburos en nuestra cesta energética (del 53% para el petróleo). Altas tasas de crecimiento de las demandas energéticas (de un 7% en 1999). Para cumplir nuestros compromisos derivados de nuestra pertenencia a la UE, la Administración española se ha embarcado en una serie de actuaciones, siendo de destacar aquellas que se han originado en el Consejo Nacional del Clima, y, entre éstas: La Ley del Sector Eléctrico del año 1997, en la que se hace una referencia clara a los aspectos medioambientales, con un compromiso de desarrollo de las energías renovables, marcando un objetivo del 12% de estas energías en la generación de energía primaria. Establecimiento de un Régimen Especial, como herramienta de actuación, y en el que se premian las energías respetuosas con el medio ambiente, como el empleo de las energías renovables, la cogeneración, etc. Mejora de la eficiencia energética, siendo una de sus principales herramientas el Plan de Fomento de las Energías Renovables. Otras actuaciones, como el, ya descrito, Programa Profit. La colaboración con la Red de Autoridades Ambientales en asuntos concretos. Concluyendo, para el sector de la energía, la integración del medio ambiente no es cuestionable, siendo consciente de su responsabilidad y su protagonismo en esta materia.
José Trigueros Rodríguez. Director General de Costas. Ministerio de Medio Ambiente La integración del medio ambiente en la política de costas. Ley de Costas En primer lugar hay que hacer mención a lo difícil que es definir en qué consiste la integración del medio ambiente en la política de costas, ya que ambos conceptos están íntimamente ligados, ya que no se entiende una política de actuaciones en costas sin tener en cuenta al medio ambiente, y una política ambiental que no tuviera en cuenta las costas. Así, el medio ambiente está incorporado a las funciones de la Dirección General de Costas, y entre ellas, principalmente, están las de: La determinación del dominio público marítimo terrestre mediante el procedimiento de deslinde, y tomar medidas para asegurar su integridad y adecuada conservación. La gestión y la tutela del dominio público marítimo terrestre, y de la servidumbre legal de su competencia. La supervisión, control y realización de los estudios, proyectos y obras que se hagan para la defensa, protección y conservación de los elementos que conforman el dominio marítimo terrestre, y, en particular, los de creación, regeneración y recuperación de playas. El impulso y la coordinación de los planes y programas para la protección medioambiental del medio marítimo y de los ecosistemas costeros, así como del seguimiento, desde el punto de vista medioambiental, de las actividades realizadas mar adentro, en colaboración con otros departamentos ministeriales, organismos o administraciones periféricas que sean competentes en el tema. Pero la Dirección General no actúa exclusivamente como el organismo garante del dominio marítimo terrestre, sino que, a través de la Ley de Costas, actúa también en una serie de zonas de protección de servidumbre y de tránsito, (20 m, si ya estaban urbanizadas, y 100 m cuando aún no lo están). Estas zonas son en las que más se necesitan que otros sectores e instituciones colaboren con la Dirección General en la preservación del medio ambiente, de manera que los intereses económicos y la búsqueda de beneficios a corto plazo no las pongan en peligro, y especialmente la especulación inmobiliaria y la presión del turismo no sostenible. De los más de 10.000 km. de costas, en estos momentos están deslindados un 50%, en los que se han establecido los límites entre los dominios públicos y privados. El uso del dominio público está legalmente regulado por la Ley de Costas, que dice que será de disfrute libre, público y gratuito para los usos comunes acordes con la naturaleza del dominio, como pasear, bañarse, varar, embarcar, desembarcar, pescar, recolectar plantas o mariscos, y cualesquiera otras que no requieran obras ni instalaciones, y se realicen dentro de las leyes, reglamentos o normas aprobadas, y conformes a esta Ley. Las actividades que tengan especiales circunstancias de intensidad, sólo podrán amparar su existencia en forma de autorizaciones, reservas o concesiones. El 90% de estas actuaciones legales están bajo la forma de concesiones, y actualmente hay unas 5000 peticiones en estudio. La Dirección General de Costas es también competente en los permisos de los planes de urbanizaciones costeros, que, para su autorización, requieren un informe de esta Dirección General. En 1999, de los 595 expedientes, 131 han sido denegados y 159 aún están en estudio, lo que es un índice de la poca cumplimentación de los requisitos ambientales exigidos por la Ley de Costas en los planes urbanísticos costeros. Por otro lado, se están adquiriendo, por parte de la Dirección General de Costas, terrenos de alto interés ambiental, adelantando su reversión, con el fin de actuar rápidamente sobre ellos, y principalmente en los de recuperación de dunas y marismas, como ya se está llevando a cabo en ciertas zonas de los litorales de Baleares y Cantabria. El Ministerio de Medio Ambiente está creando una unidad ambiental que se hará cargo del impulso y coordinación de los distintos programas de protección del medio marítimo y de los ecosistemas costeros, colaborando con otras unidades ambientales similares que, para otros sectores, se han creado en el Ministerio, y con otros ministerios y las CC.AA. Otra actuación digna de mención es la iniciación de la elaboración de la ecocartografía del litoral y los fondos marinos, habiéndose comenzado por Lanzarote y Gran Canaria. Se pueden mencionar también las recuperaciones de playas, en la provincia de Cádiz principalmente, y las recuperaciones de sistemas dunares en varias zonas del litoral mediterráneo. Un asunto que está resultando conflictivo es el de la proliferación de puertos deportivos, para cuya construcción existe actualmente una gran demanda, apoyada por Ayuntamientos y Comunidades Autónomas. Aunque las autorizaciones para la instalación de puertos deportivos requieren estudios de evaluación de impacto ambiental, éstos no contemplan, por ahora, el transporte de sedimentos de manera que no se tienen en cuenta las erosiones en las playas colindantes. Por esta razón, la Dirección General no autoriza la mayoría de estas peticiones, creándose los consiguientes conflictos con las administraciones antes citadas. La Dirección General de Costas viene recomendando elaborar un estudio de planificación de las ubicaciones de los puertos deportivos. Como conclusión, la Dirección General de Costas padece, en estos momentos, los excesos de otros sectores sobre el medio ambiente, y sus actuaciones no se limitan a reparar daños, sino también en tomar medidas para prevenir que se lleguen a producir impactos ambientales.
Pablo Vázquez Ruiz de Castroviejo. Secretario Técnico de Transporte y Ordenación Postal. Ministerio de Fomento Integración del medio ambiente en el sector del transporte La política del Ministerio de Fomento con respecto a la integración sectorial del medio ambiente es la de seguir las directrices y recomendaciones de la Unión Europea. Por lo que respecta al transporte, el proceso de integración se puede decir que comienza, al igual que para otros sectores estratégicos, en la reunión del Consejo de Diciembre de 1997 en Luxemburgo, en la que se planteó la integración del medio ambiente para dar cumplimiento al artículo VI del Tratado. En la reunión de trabajo de Cardiff de 1998 se establecieron las bases para definir las estrategias de integración, iniciando el proceso de elaboración y presentación de propuestas concretas. Durante la Presidencia británica tuvieron lugar una serie de reuniones sobre este tema, sentándose, por primera vez, juntos los ministros responsables del transporte con los del medio ambiente. En lo que respecta al transporte, se formaron dos grupos de trabajo: de estrategias de integración del medio ambiente en el transporte de demanda de transporte Bajo la presidencia finlandesa, se presentó en Helsinki un macrodossier sobre las integraciones sectoriales, que puso al descubierto la fase aun embrionaria del proceso. El concepto de integración persigue que, a la hora de redacción de los proyectos, los objetivos medioambientales deben incluirse de manera que, en la fase de ejecución, tengan el mismo nivel de consideración que los objetivos sociales o económicos. Por otro lado, el concepto de sostenibilidad requiere un equilibrio entre lo económicamente factible con lo ecológicamente viable y lo socialmente deseable. Llevar a la práctica estos dos conceptos entraña una gran dificultad, no contándose todavía con las herramientas adecuadas para conseguirlo. En el sector del transporte, los objetivos medioambientales a alcanzar son prácticamente los mismos que en los otros sectores: reducción de emisiones, mejor uso de la energía, etc., y, entre las medidas a tomar para alcanzarlos, establecidas por el grupo de trabajo antes citado, destacamos: reducir la demanda del transporte mejorar el reparto modal del transporte actuar sobre las emisiones de los vehículos y la calidad de los carburantes mejorar la construcción y el mantenimiento de las infraestructuras Actualmente, la herramienta para conseguir estos objetivos es el estudio de evaluación de impacto ambiental, pero es una herramienta corta, ya que lo que se necesita es una evaluación estratégica ambiental, de la que, por lo menos en el sector del transporte no se tiene experiencia para poder elaborarlas o informarlas, y de la que la Comisión de la U.E. aún no ha dictado normas para hacerlas. Lo mismo sucede con los análisis multicriterio de costes-beneficios de los proyectos. Otro aspecto de la integración sectorial a considerar es la determinación de los indicadores, necesarios para el seguimiento del nivel de cumplimiento de los objetivos. Estos indicadores deben ser fiables, medibles, legibles y relevantes desde el punto de vista medioambiental para que sean útiles y prácticos. La OCDE define a los indicadores como valores que proporcionan información sobre un cierto fenómeno. Sus funciones son reducir el número de mediciones, revisiones y parámetros que normalmente harían falta para dar el estado exacto de la situación, simplificando, además, el proceso de comunicación de los resultados de las mediciones. Concluyendo: La integración medioambiental es un concepto nuevo para el sector del transporte. Se es consciente que debe ser asumido por la cultura de todas de las administraciones públicas, y al mismo nivel que las integraciones económica y social. Su puesta en marcha requiere la utilización de nuevos instrumentos metodológicos. Es necesario definir urgentemente los indicadores medioambientales.
Debate Durante el coloquio se trataron principalmente dos temas: la necesidad de poner en marcha a la mayor brevedad posible las evaluaciones estratégicas, y el de tomar medidas sobre el exceso turístico en ciertas zonas. Sobre las evaluaciones estratégicas, se volvió a reiterar que no se elaboran todavía, no sólo en España, sino en el resto de los países de la Unión, especialmente por no contar aún con criterios fijos ni claros para ello, sin embargo no hay que olvidar lo que se ha avanzado en la consideración de los aspectos medioambientales en los proyectos, pues, por ejemplo, hasta hace poco tiempo era impensable la importancia que tienen los condicionamientos medioambientales en proyectos u obras, tales como la ampliación de Barajas, el aeropuerto de Campo Real, el trazado del AVE Madrid-Valladolid, etc., aunque no han conseguido el peso que tienen los condicionamientos económicos o sociales. Se plantea el temor de que el Plan Hidrológico tenga un efecto no deseable sobre el turismo, convirtiendo el arco Almería-Barcelona en un gran Benidorm. Se insiste en que la política turística actual es la de no dejar crecer más los destinos maduros y, entre ellos, los del litoral mediterráneo.
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