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Discurso Inagural
Excmo. Sr. D. José Manuel Fernández Santiago.
Vicepresidente Primero y Consejero de Medio Ambiente. Junta de Castilla y León


Mejorar la calidad de vida de los pobladores de este planeta y ser solidarios con lo que aun deben nacer, protegiendo nuestro medio ambiente, se ha convertido en una prioridad política de cualquier Gobierno.

Desde luego lo es del de la Comunidad Autónoma de Castilla y León en cuya representación y en nombre de su Presidente intervengo para enseguida dar las gracias por invitarnos a esta sesión de apertura y felicitar un año más a los organizadores de este V Congreso Nacional del Medio Ambiente. Así como a los que han obtenido en esta edición las menciones especiales del mismo: Educación Ambiental, Ciudades Sostenibles y Periodismo Ambiental.

Coincidiendo en la oportunidad de su convocatoria participo de la idea (expuesta en su programa) de que durante siglos, el hombre ha buscado obtener recursos y beneficios de las riquezas naturales, sin preocuparse por las consecuencias que su actividad podía provocar, obviando durante mucho tiempo el hecho de que los recursos naturales son finitos. Muchos se dieron cuenta de que esto era un camino equivocado.

Miguel Delibes, por ejemplo, se lamenta que “el hombre de hoy usa y abusa de la naturaleza, como si hubiera de ser el último inquilino de este desgraciado planeta, como si detrás de él no se anunciara un futuro”.

Quizás como reacción a lo anterior, durante las últimas décadas, al hablar del medio ambiente, se incidió de manera casi exclusiva en las funciones preventivas y sancionadoras.

Sin embargo, hoy vemos cómo un afán nuevo de futuro asumir otros patrones culturales donde se plantea una forma nueva de producir y de consumir conciliando el desarrollo económico –con lo que significa de creación de empleo, riqueza y bienestar- con la idea de que el patrimonio natural lo podrán seguir disfrutando las generaciones venideras.

En definitiva, buscamos un desarrollo sostenible que vaya más allá de la mera competitividad entre las actividades económicas o la estricta protección del medio ambiente, para integrarse en una acción razonable y armónica.

Hoy no se puede entender un desarrollo que no se diseñe bajo esquemas de sostenibilidad.

Así pues, actualmente, las Comunidades Autónomas, como el conjunto de las Administraciones Públicas, van a enmarcar su acción medioambiental en Estrategias de Desarrollo Sostenible. Castilla y León aprobó su Estrategia de Desarrollo Sostenible en enero de 1999.

Hoy el objetivo fundamental es pasar de las hermosas declaraciones en materia medioambiental a una acción cotidiana, sostenida, ordenada y eficaz, en escenarios concretos.

Ejemplo de estos documentos estratégicos son los Planes Forestales, que abarcan todos los aspectos del medio natural, desde la protección de los bosques o la biodiversidad –recogida en las recientes propuestas para la Red Natura 2000- al aprovechamiento de integrar los productos forestales.

Por supuesto, también incluyen la importancia del medio rural, la consideración del atractivo de los espacios naturales, como estímulos para el desarrollo rural considerando tanto la conservación de la naturaleza como el asentamiento de la población de unas comarcas que hallan en este campo las oportunidades que difícilmente pueden conseguir en otros sectores.

Somos conscientes de que tenemos por delante una tarea tan interesante como necesaria para avanzar en la modernización de nuestro país.

También asumimos las dificultades, o “inercias”, que debemos superar en la búsqueda de los objetivos deseados, para los que resulta siempre imprescindible la participación de toda la sociedad.

Por eso elaboramos y ponemos en práctica, si me permiten la expresión, “artes de educación ambiental”, extendidas a los diversos escenarios sociales y utilizando para ello desde las clásicas vías de formación, hasta las más modernas tecnologías de la comunicación.

Una muestra de este arte son las imágenes que podemos ver en este Palacio de Congresos de lo está pasando ahora mismo en la laguna palentina de la Nava, llamada antiguamente el “Mar de Castilla”.

Allí, la Junta de Castilla y León está recuperando un hábitat para una pacífica y amable convivencia de ánades, sisones y ánsares, procedente de los cuatro puntos cardinales.

Y es que, muchas veces, basta con fijarse en la naturaleza para aprender o fortalecer las reglas que también sirven para organizar la vida social de los humanos.

Permítanme terminar esta intervención recordando la advertencia formulada hace siglos por William Shakespeare, cuando nos dijo que “la naturaleza no da, sino que presta”.

Ojalá que podamos decir que este mensaje sigue vivo entre nosotros y que gracias a foros como el que hoy iniciamos, cada vez somos más los que actuamos conforme al mismo.

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