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Grupo 7






Coordinador y relator:

Carlos Aymat Escalada.
Consejo General de la Arquitectura Técnica de España.

Colaboradores Técnicos:


José María Ballester González.
Consejo de Europa

Ramón Cotarelo Crego.
Universidad de Florencia

Francisco Javier García Valcarce.
Junta de Andalucía

José María González Navarro.
Universidad Politécnica de Catalunya

María Luisa Kindelán Alonso.
ASREPRIN

Delfín Rodríguez Contreras.
Universidad Politécnica de Madrid

Raquel Lacuesta Ruiz.
Diputación de Aragón



 


1. El progresivo abandono de la actividad industrial, debido a factores confluyentes como la evolución de la tecnología, los cambios en los planteamientos económicos y las pautas sociales, la obsolescencia funcional de las instalaciones, el agotamiento de los recursos y materias primas o la presión inmobiliaria sobre los cinturones industriales de las áreas urbanas, generan fenómenos de fuerte degradación en el área ocupada y en su entorno inmediato, afectando de forma sustancial a las condiciones medioambientales y a la pervivencia del patrimonio cultural, etnológico y antropológico.

2. La decadencia de las áreas industrial constituye la génesis de una peligrosa espiral de problemas derivados de la ausencia de trabajos de conservación y mantenimiento de los propios contenedores fabriles y de sus instalaciones asociadas, que se traducen en agresiones medioambientales inmediatas, siendo particularmente graves la contaminación incontrolada del suelo, la permanencia de vertidos contaminantes del subsuelo, el almacenaje de productos y materias peligrosas y la generación de grandes volúmenes de material de derribo cuyo vertido es frecuentemente incontrolado.

3.
Se constata la inexistencia de una preocupación real por parte de las Administraciones públicas ante la gravedad del problema de las áreas industriales en declive o abandonadas, siendo necesario acometer un inventario y catalogación de los suelos contaminados, con criterios unitarios, el establecimiento de protocolos de procedimiento para su regeneración y la recuperación de su entorno.

4.
Instar a las Administraciones central y autonómicas para que desarrollen programas eficaces que posibiliten las acciones de mejora medioambiental de las áreas industriales degradadas. Para ello se recaba especialmente de los Ministerios de Ciencia y Tecnología, de Medio Ambiente, de Fomento y de Agricultura, así como de las Consejerías autonómicas correspondientes, la elaboración de programas de investigación aplicada en el marco de los Organismos, Consejos, y Centros de investigación y de los Departamentos universitarios relacionados con esta problemática, y potenciando programas de inversión acogidos a proyectos regionales, nacionales o de ámbito transnacional.

5. El patrimonio industrial constituye uno de los principales fondos culturales de los pueblos, y su preservación y puesta en valor es una responsabilidad ineludible para sus gobernantes y para el conjunto de la sociedad. Se precisa una política que impulse la valoración de este patrimonio por los ciudadanos a través de campañas de educación y sensibilización, y simultáneamente promueva la catalogación y protección de los conjuntos industriales con reconocidos valores en su patrimonio inmueble, mueble o simbólico.

6. La arqueología industrial condensa el estudio y la reflexión sobre la historia económica, social y arquitectónica de las principales áreas productivas de los tres últimos siglos, interpretando los restos físicos, la maquinaria y las construcciones vinculadas con las comunidades industriales. La preservación de la cultura industrial, de sus equipamientos y transformaciones, y la rehabilitación y restauración de sus construcciones y bienes muebles han sido reconocidas por el Consejo de Europa como acciones de carácter prioritario según los valores de autenticidad y de identificación de la colectividad, debiendo desarrollar cada comunidad el conocimiento y la conciencia de la necesidad de su protección.

7. El mantenimiento de las estructuras industriales plantea la necesidad de profundizar en los modelos de gestión del patrimonio, manteniendo cuando sea posible su uso continuado para el fin con que fueron concebidos, o reconvirtiendo su función como equipamiento público o como parque residencial. Por sus óptimos resultados se recomienda como alternativa la conversión en espacios museísticos, mediante la creación de ecomuseos como centros formativos y de interpretación de la relación entre la actividad industrial y la evolución de las formas sociales y la calidad de vida, o museos especializados sobre la ciencia y las técnicas como lugar de estudio, conservación, documentación y difusión, y vinculados al establecimiento de itinerarios culturales o a las nuevas potencialidades que ofrece la eclosión del denominado “turismo verde”.

8. Atendiendo al criterio de escala física y antropológica, se insta a las organizaciones públicas y privadas a impulsar la realización de inventarios y catálogos a escala comarcal o regional, debido a que además de los grandes complejos y áreas industriales, existe una gran variedad de pequeñas industrias e ingenios relacionados con la actividad productiva local, cuya riqueza patrimonial es tan importante como difícil su preservación.

9.
El principio de sostenibilidad debe impregnar todas las actuaciones que se realicen para la mejora medioambiental en las áreas industriales degradadas y en la rehabilitación, restauración y reutilización de sus edificios, adecuando el proyecto de intervención a criterios de eficiencia energética, utilización de materiales y sistemas que se apoyen en recursos renovables o en la minimización del coste ecológico en la producción y transporte de los materiales, y en el estudio de la capacidad de reciclaje de los materiales utilizados, integrando el patrimonio industrial en su entorno natural como herramienta de vertebración del territorio.