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Grupo 7






Relatores:

Ascension Encinas Escribano.
Universidad Europea de Madrid

Javier de Pedraza Gilsanz.
Universidad Complutense

Colaboradores Técnicos:

Miguel Aguiló Alonso.
Universidad UPM

Braulio Asensio Romero.

Analiter S.L.

Angel Barbero Martin.

Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentacion

Ignacio Elorrieta Pérez de Diego.
Gobierno de Navarra

Fernando Gomez Jover.

Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación

Jose F. Martin-Duque.
Universidad Complutense

Carlos Nárdiz Ortiz.
Universidad La Coruña

Coordinador:

Santiago Gonzalez Alonso.
UPM



 


1- Los gestores del territorio se enfrentan al dilema de si los proyectos que afectan al paisaje deben elaborarse a corto o a largo plazo, unido al de valorar si la opinión que debe prevalecer es la de los expertos o la de los usuarios. Al ser el paisaje algo tan vivencial, no parece justo que deba infravalorarse la opinión del ciudadano o usuario, si bien, basar las decisiones únicamente en esa premisa y buscar “alternativas inmediatas para contentar a la opinión pública", puede generar a largo plazo problemas mayores

2- El estudio del paisaje ha de concretarse en una cartografía que sea de utilidad en la planificación y en la gestión del territorio. El objetivo primordial de la cartografía es la clasificación o tipificación del territorio según su paisaje, que permita utilizar los mapas resultantes como herramienta en la gestión Para llegar a una cartografía clara es necesario desarrollar una estrategia de inventario del paisaje adecuada a cada escala de trabajo y a cada objetivo, pues, evidentemente, el inventario a realizar no será el mismo en un estudio de ecología de paisaje, a una amplia escala territorial, que en uno de evaluación del impacto visual producido por una actividad determinada.

3- Avanzar en la planificación física del territorio desde las directrices de ordenación del territorio y desde el planeamiento territorial a escala supramunicipal, que condicione tanto al planeamiento urbanístico municipal como a la propia localización y formalización de las infraestructuras, debería ser el primer paso para la gestión ambiental o la protección del paisaje, cuya escala rebasa por tanto los llamados estudios de impacto ambiental.

4- La ocupación del espacio, del suelo, es muchas veces una amenaza para la conservación de nuestros paisajes; por ello, una buena gestión territorial que implique una valoración global de los paisajes con el establecimiento de niveles de protección, así como, a nivel de proyecto, una mejora de la integración de nuestras intervenciones, es importante para el mantenimiento de las cualidades paisajísticas de nuestro entorno.

5- Es necesario que la gestión ambiental del paisaje amplíe su campo al paisaje urbano y periurbano, y descienda a la escala urbana, arquitectónica e ingenieril, con tantas y tantas connotaciones sobre el medio ambiente urbano

6- Es evidente la necesidad de justificar y proponer metodologías que procuren el análisis delpaisaje total y visual, desde la escala de planificación a la de proyecto, de tal forma que a partir del estudio de las cualidades del paisaje a diferentes niveles de resolución sea posible proponer directrices de gestión y de diseño de las actividades humanas acordes a las diferentes escalas de trabajo. El objetivo principal sería conectar la escala de planificación del paisaje con la escala de proyecto , en un proceso metodológico descendente desde lo general al detalle

7-
Caracterizar el paisaje participado por las obras de ingeniería histórica se convierte en una necesidad, en aras a su conservación, cuya justificación va más allá del interés histórico, arqueológico o técnico de las obras, para entrar en su capacidad de creación y definición de lugares y paisajes que no serían entendidos ni valorados sin su presencia.

8- Si los objetivos de la obra no están claramente ligados a una necesidad que la sociedad perciba como suya, es difícil que la obra pueda ser aceptada, e integrada en el paisaje como una actuación humana. No valen grandes objetivos abstractos, como una regulación genérica de los ríos, o una conexión 'estratégica' para el tráfico de automóviles. Gran parte de los impactos pretendidamente ambientales derivan de la falta de justificación de algunas obras públicas que parecen fuera de contexto. Con argumentos claros que justifiquen la necesidad - y el coste - de construir grandes obras de infraestructura se podrían evitar muchas situaciones de conflicto.

9- Lo más importante es que la necesidad esté realmente vinculada con el emplazamiento que se pretende para la obra. Cuando lo que se pretende construir no tiene ninguna relación con el sitio, el resultado nunca será óptimo.

10- Para que las obras públicas vuelvan a ser sentidas como una expresión de las necesidades de la sociedad, es preciso que respondan a un objetivo claro, que intente paliar una necesidad manifestada y evidente. Eso volvería a potenciar significados más acordes con las preferencias sociales y permitiría una nueva reflexión sobre el papel de las obras públicas. Además, el emplazamiento debe responder a una lógica territorial que justifique su presencia en cada paisaje concreto, y su diseño se debe afrontar desde un profundo conocimiento del sitio.

11- El paisaje agrario, como tal, rara vez es tenido en cuenta en el desarrollo rural. Sin embargo, muchas veces, se considera un recurso de primera importancia en los nuevos modelos de espacios rurales, en los que se habla del carácter multifuncional de la agricultura y de las actividades económicas diversificadas hacia nuevas formas de desarrollo. El interés estético del paisaje modelado históricamente por los usos agrarios tradicionales es a menudo el principal objeto de demanda de un amplio sector de la sociedad que no debería ser olvidado en la planificación del desarrollo rural.

12-
Para conocer y cuantificar el estado y los cambios en los paisajes agrarios es necesario profundizar más en los elementos que se pueden adscribir a un determinado paisaje, tales como la estructura, su valor, las funciones que desempeña, etc.

13-.En los nuevos planteamientos de integración de los aspectos medioambientales en la agricultura y el desarrollo sostenible adoptados en los foros internacionales y en la política agraria de la UE, el paisaje está cobrando una importancia de primer orden. La condición integradora de numerosos elementos físicos, biológicos, culturales y sociales del paisaje agrario permitirá seguramente su utilización como valioso indicador del avance de las políticas agrarias hacia la sostenibilidad. Pero también, considerado en sí mismo como recurso hace que su conservación y mejora represente una opción muy importante para el desarrollo de muchas zonas rurales de nuestra geografía.

14-
Los programas derivados de la PAC de la Unión Europea, tienen como objetivo el potenciar una nueva faceta del agricultor como conservador del paisaje del mundo rural europeo, mediante la utilización de parte de su tiempo en la gestión de dicho paisaje. Este conjunto de medidas se complementa con una compensación de rentas directa a los agricultores que viven en zonas desfavorecidas, con el fin de tratar de asentar a una población rural, básica y necesaria para la conservación y gestión del paisaje y el patrimonio rural.

15- Se proponen a continuación unas cuantas líneas de trabajo en las que los responsables de las políticas agrícolas deberían profundizaran en coordinación con otras administraciones:

Iniciar nuevos estudios e investigaciones sobre el papel de nuestros paisajes como posibles indicadores de la integración de los aspectos medioambientales en la agricultura y en el desarrollo sostenible de nuestras zonas rurales.

Estudiar los elementos que forman nuestros paisajes: elementos estructurales, funciones y valores atribuidos, y sus relaciones mutuas.

Desarrollar inventarios de los elementos culturales situados en los territorios agrarios y evaluar su relevancia en la tipificación de los paisajes, estableciendo un sistema de seguimiento de la evolución de su presencia en el tiempo y en el espacio

Desarrollar sistemas de clasificación de las tipologías de nuestros paisajes utilizando las bases de datos más fiables y disponibles, a través de las distintas Comunidades Autónomas

Establecer el ámbito real de los modelos desarrollados en los trabajos de la UE sobre los elementos estructurales del paisaje (heterogeneidad, diversidad, etc.) en nuestro país y determinar los planteamientos e índices más aplicables a nuestras características

Investigar sobre metodologías de valoración del paisaje rural de cara a su utilización como recurso dentro del desarrollo rural

Establecer mejor las relaciones entre el paisaje y la biodiversidad y los hábitats de vida silvestre

Fortalecer las medidas e incentivos para la gestión del paisaje rural , evaluando los costes y beneficios de esta gestión.


16-
En España no existe ninguna legislación básica especifica sobre el paisaje. Por lo tanto, carecemos de una normativa clara y definida que marque las directrices generales para la adecuada gestión de este recurso y garantice su protección.
En ausencia de este marco legal, lo único que encontramos es que el paisaje queda reflejado en un variopinto abanico de figuras legales (normas sobre diversos temas, con distinto rango y diferente ámbito de aplicación nacional, autonómico o local) que constituyen un conjunto muy disperso, que solo en ocasiones aisladas puede resultar eficaz para proteger y gestionar todos los diversos aspectos relacionados con esta temática.

17-
La sensibilidad social con relación a la conservación y valoración del paisaje es manifiestamente creciente. (Como ejemplo dentro de la valoración económica de la Biodiversidad de Navarra, la disposición a pagar por el paisaje es de 2.057 pesetas por habitante y año, cifra que viene a suponer el 15,4% de las 13.311 pesetas. que es la cantidad que están dispuestos a pagar los navarros por la conservación de toda su Biodiversidad).

18-
La figura de "Paisaje Protegido" tampoco se ha generalizado como lo han hecho otras figuras de Espacios Protegidos (Parques Naturales; Reservas; …) Acorde a la demanda creciente de la sociedad; la normativa debería evolucionar en el sentido de dar una cobertura legal más coherente y homogénea al paisaje

19- España debería ratificarse la Convención Europea sobre el Paisaje. De acuerdo a dicha Convención, cada País Miembro, además de completar su marco jurídico de protección, debería elaborar Planes y Programas a largo plazo orientados a determinar los caracteres de aquellos paisajes que se considera deben ser legados a las generaciones futuras y establecer un Catálogo de los mismos.

20- Es urgente desarrollar medidas de incitación fiscal y financieras que estimulen a la protección, la gestión y la ordenación ambiental del paisaje

21.- Es urgente el desarrollo reglamentario de la Ley 4/89 en lo referente a los Planes de Ordenación de los Recursos Naturales. El ámbito geográfico de aplicación de dichos Planes, que debería relacionarse con las comarcas naturales, es el más idóneo para tratar los cuestiones paisajísticas. Asimismo, debería hacerse más explícita la relación de los PORN con los instrumentos normativos de ordenación territorial, incluso incluyéndolos como instrumentos de la Ley del Suelo.

22.-
Es precisa la integración de los aspectos paisajísticos en la Gestión Ambiental Municipal, bien por la vía de las Agendas 21 o de los Sistemas Integrados de Gestión Ambiental, facilitándose la participación de la gente, a través de la manifestación de sus preferencias paisajísticas, en la definición de las acciones a emprender en este campo.

23.- Es necesaria la elaboración de normativa referente a la regulación de las nuevas
"contaminaciones" paisajísticas, tales como parques eólicos, antenas de telefonía móvil, naves agrarias e industriales, contaminación lumínica , etc. En este sentido, la elaboración de Ordenanzas o Directrices de Ordenación Paisajística, a nivel municipal o comarcal, sería altamente recomendable.

24.- Debiera priorizarse la elaboración de "indicadores paisajísticos" que pudieran utilizarse en relación con la orientación, la asignación y la aplicación de los Fondos estructurales y sectoriales europeos, fuente en ocasiones de descalabros paisajísticos irreversibles.