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| Relatores: Francisco Ayala Carcedo. Dr. Ingeniero de Minas Antonio Serrano Rodriguez. Dr Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos Teresa Villarino Valdiviels. Dr. Ingeniero de Montes Colaboradores: Alberto Colino. Ingeniero Agrónomo José Luis Espinosa Ramos. Ingeniero Agrónomo Alfonso de Estevan Alonso. Dr. en Ciencias Económicas Mª Teresa Gómez Villarino. Ingeniero Agrónomo Alejandro Gómez Villarino. Ingeniero Agrónomo Jesús González Regidor. Dr. en Ciencias Económicas José Luis Miralles. Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos David Pereira Jerez. Ingeniero Agrónomo Joaquín Quiñonero. Ingeniero Agrónomo Daniel Rubio Blanco. Ingeniero Agrónomo Mauricio Gómez Villarino. Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos José Enrique Villarino Valdivielso. Economista Coordinador: Domingo Gómez Orea. Dr. Ingeniero Agrónomo |
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| La ponencia se estructuró en tres partes: conceptualización de la ordenación territorial; desequilibrios territoriales y riesgos naturales, que se insertan en un argumento común con las siguientes conclusiones: 1. La Ordenación del territorio atiende a tres objetivos básicos: · Desarrollo, en términos de calidad de vida · Equilibro territorial, entre regiones y entre sectores · Integración ambiental, o inserción de las actividades en su entorno en una doble dirección: efectos de la actividad en el medio y efectos del medio para la actividad. 2. Respecto al desarrollo, la ordenación del territorio le atribuye carácter integral, incluyendo indicadores cualitativos, y lo entiende en términos de calidad de vida. 3. Propicia un estilo de desarrollo basado en el aprovechamiento de los recursos endógenos: naturales, construidos y humanos, y en la sostenibilidad, concepto que asocia a la idea de solidaridad, en tiempo y espacio, y al reconocimiento de la existencia de límites en el aprovechamiento de los recursos naturales. 4. Tales límites vienen definidos por una serie de criterios ecológicos para la sostenibilidad; el modelo expuesto en la primera parte de la ponencia describe y desarrolla estos principios, los cuales, para una zona determinada, se pueden sintetizar en las siguientes proposiciones: · respeto a las tasas de renovación de los recursos naturales renovables, · respecto a unos ritmos e intensidad de uso para los recursos no renovables, · respeto a la capacidad de acogida o lectura del territorio, · respeto a la capacidad de asimilación o de carga de los vectores ambientales: aire, agua y suelo. 5. En cuanto al equilibrio, la ordenación territorial propone un desarrollo parejo en todas las regiones, comarcas y municipios, lo que quiere decir, una calidad de vida similar en todos los puntos del territorio. 6. Un nivel de desarrollo similar o, lo que es lo mismo, calidad de vida equivalente en todo el territorio, no significa homogeneidad en el estilo de desarrollo de cada unidad territorial, sino que cada una de tales unidades se desarrollará de acuerdo con sus recursos propios, endógenos, incluidas las oportunidades o rentas de localización. 7. Además el desarrollo atiende a criterios de integración vertical y horizontal de cada unidad territorial; la integración vertical se refiere tanto a la inserción en las de orden superior: comarca en regiones y éstas en estados, como hacia abajo, hacia la consideración de las necesidades y aspiraciones de las unidades de orden inferior. 8. Asimismo el equilibrio atiende al peso y a las relaciones entre los sectores económicos y demás aspectos que configuran el sistema territorial en cada unidad geográfica. 9. La integración ambiental se refiere a la inserción de las actividades en su entorno para configura un sistema armónico y funcional. 10. Tal inserción se produce en dos direcciones: la que va de la actividad al medio y la que va del medio a la actividad. 11. En relación con los efectos de las actividades en su entorno, la ordenación del territorio pretende minimizar los negativos y maximizar los positivos. Se comprende así su papel en la prevención de impactos ambientales, lo que supone reconocer la importancia de la localización de las actividades en este concepto. 12. La consideración de los efectos del medio sobre las actividades humanas, lleva al concepto de riesgo natural; en este sentido se concluye que la mejor forma de prevenirlos consiste en la ordenación territorial para el riesgo : una mala localización difícilmente será compensada con tecnología; en todo caso el recurso a soluciones técnicas, generalmente, será más un paliativo que una verdadera solución, y en todo caso, mucho más cara que la correcta localización basada en una análisis de los riesgos territoriales antes de distribuir actividad en el territorio o antes de una localización concreta.
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