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![]() Relatores: José Luis Blasco. Fundación Entorno, Empresa y Medio Ambiente Francisco Cadarso. Ministerio de Medio Ambiente Javier Celma. Ayuntamiento de Zaragoza Vicenç Sureda. Diputació de Barcelona Colaboradores técnicos: Elías Casado. Diputación de Córdoba Milagros Marcos. Junta de Castilla y León Jesús Méndez. Junta de Castilla y León Luis Orive. Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz Juan Compte. Depuradora de Depurbaix Manuel Álvarez-Arenas. TAU Consultora Ambiental Juan José Rosado. Ferrovial-Agromán Coordinadora: Alejandra Plass. Colegio Oficial de Físicos |
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El desarrollo de indicadores ambientales por parte de las distintas Administraciones, empresas etc, ha generado que se produzca una visión poliédrica de los mismos. Existen, en la actualidad, gran cantidad de indicadores ambientales diferentes que son empleados por los distintos sectores de la sociedad. Ante esto surge la necesidad de ir avanzando hacia la concurrencia y definir una serie de indicadores comunes que permitan de este modo la comparación de situaciones. Más concretamente, y en relación con los indicadores urbanos, con objeto de que se puedan realizar armónicamente las comparaciones de las acciones entre ciudades, es conveniente que se adapten un determinado número de indicadores comunes (p.e. los propuestos por la Unión Europea y la Agencia Europea de Medio Ambiente) sin menoscabo de que cada ciudad pueda disponer de otros grupos de indicadores específicos. Tal y como se ha visto en el documento del grupo del trabajo, se pueden establecer indicadores en las tres variables de la sostenibilidad, pero es muy difícil la definición de indicadores que reflejen 2 variables de manera conjunta, es decir, la interrelación entre ellas. Por tanto, uno de los objetivos a conseguir es la definición de indicadores que permitan analizar la interrelación entre dos o más variables de la sostenbilidad. Los indicadores ambientales pueden generar incomodidad si sus mensajes van en contra corriente de determinadas pautas de comportamiento o de consumo muy arraigadas o, incluso, consideradas como logros personales. Para poder entender, aceptar y asumir los modelos de indicadores se debe concienciar y educar a la población para que estén capacitados para asumir el modelo de sostenibilidad. Es necesario evaluar el impacto que van teniendo los informes basados en indicadores en las distintas audiencias a los que van dirigidos (responsables de la toma de decisiones, opinión pública, sectores económicos, ) para analizar si son efectivos. El reto consiste en conseguir que el sistema de indicadores ambientales, como herramienta de medida del comportamiento medioambiental, vaya incorporándose a nuestra cultura. Existe una diferencia entre el riesgo real y el riesgo percibido desde el punto de vista de los indicadores ambientales siendo muchas veces difícil establecer cuál es la percepción de la información que aporta el indicador por parte de la opinión pública. Muchas veces esta percepción no va pareja a la importancia del indicador. La proliferación de sistemas de indicadores parece introducir complicación o incluso confusión. Sin embargo, es evidente que para distintos objetivos y aplicaciones habrá que dotarse de listas de indicadores también diferentes, mientras que para objetivos comunes habría que tener listas comunes. Por ello es imprescindible clarificar todo este proceso de generación de indicadores y establecer quiénes son los agentes clave responsables de ello.
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