![]() |
|
|
|
|
![]() |
|
| Relatores: Fernando Alonso Pastor del Coso. Gobierno de Navarra Francisco Fernández Lineros. Junta de Andalucía Milagros Marcos Ortega. Junta de Castilla y León Ferrán Miralles. Generalitat de Catalunya Colaboradores técnicos: Julio Arca. Xunta de Galicia Carlos González. Diputacion Provincial de Barcelona Mª Belén Llera Cermeño. Comunidad de Madrid Jesús Méndez. Junta de Castilla y León Jose Manuel Moreira. Junta de Andalucía Jaime Pérez Lloret. Ministerio de Medio Ambiente Carlos Zaldívar Ezquerro. Gobierno de la Rioja Coordinadora: Alicia Torrego. Colegio Oficial de Físicos Con la participación de: Mariano Vicente Albadalejo. Region de Murcia Ricardo Pérez Sánchez. Junta de Extremadura Mª Angeles Puga. Gobierno de Canarias Inmaculada Ramirez. Region de Murcia Antonio José Sandoval Sánchez. Región de Murcia José Francisco Serralle. Xunta de Galicia Alberto Virto Medina. Colegio Oficial de Físicos |
|
| La implantación de sistemas de información ambiental (SIA) en España en los últimos años ha sido muy positiva en cuanto a la cantidad de los mismos, como consecuencia de las obligaciones marcadas por las Directivas de Acceso a la Información Ambiental, auténtico motor de la creación de las Unidades Administrativas de Información Ambiental. Sin embargo, existe una gran disparidad en cuanto al modelo de datos elegido. Podemos encontrar desde Centros de Documentación más o menos tecnificados, hasta complejos sistemas que priman el modelo de datos y se apoyan en las más modernas herramientas tecnológicas. Parece recomendable exigir un nuevo esfuerzo a las Administraciones Públicas para que desarrollen sistemas de información ambiental que integren y evalúen la información ambiental, según un único modelo de datos. Un aspecto de especial actualidad es el proceso de simplificación de la información ambiental dirigida tanto a gestores como a ciudadanos, que ha desembocado en el desarrollo de indicadores ambientales que reflejen, de forma sintética y fácil de entender, la tendencia de los procesos a analizar. Como consecuencia, la información ambiental deja de ser el elemento de referencia fundamental, pasando a serlo los indicadores. Todo ello sin haber resuelto aún cuál es la información necesaria para generar estos indicadores y con el riesgo de abandonar sistemas de información ambiental, mucho más costosos, a favor de métodos sin rigor que permiten estimar los indicadores ambientales. Es por tanto necesario remarcar la importancia radical que tiene la utilización de la mejor información disponible para la elaboración y cálculo de los indicadores ambientales, que deben convertirse en piezas clave para la toma de decisiones y la información al público. Hay que recordar, por tanto, a los máximos responsables de la política ambiental que un buen sistema de información ambiental es esencial en el desarrollo de indicadores ambientales útiles y de calidad. A partir del documento presentado y del debate mantenido durante su reunión en el Congreso, el grupo de trabajo sobre sistemas de información ambiental establece que: 1. Los SIA deben estructurarse y deben hacerse en base a objetivos finalistas. Esto exige un planteamiento previo acerca de los resultados que el SIA debe proporcionar, cuáles son sus funciones. Debe, por lo tanto, definirse un modelo de datos en función del usuario final del sistema. 2. En el manejo de los SIA deben implantarse sistemas de work-flow que obliguen a todas las unidades de la organización, durante el procedimiento administrativo mismo, a estructurar los datos para su utilización posterior o difusión en el marco del SIA. 3. Deben establecerse, además de los modelos de datos, modelos de coordinación que contribuyan a hacer más compatibles los diferentes sistemas de datos. 4. Los sistemas de indicadores ambientales deben estar estrechamente relacionados con los SIA o bien se estructuran sobre un SIA, o bien, a la inversa, se debe diseñar el SIA para gestionar los correspondientes indicadores. 5. Conviene que exista una única unidad funcional de información y con alto rango (gabinete de dirección) dentro de la organización. Sólo así puede diseñarse y gestionarse un SIA potente y útil. 6. Es más importante dar acceso por contenidos que por formato. Una información puede estar sobre literatura gris, publicación, página web o SIG pero es accesible mediante el SIA con independencia de su formato. 7. Debe tenderse al modelo de dato único: la fuente del dato es única pero accesible. De esta manera, por ejemplo, las comunidades autónomas pueden agregar los datos de los entes locales, el Estado puede agregar los datos de las CCAA, la Agencia Europea del Medio Ambiente puede agregar los datos estatales, etc... y a la inversa, desde el SIA de la AEMA se debe poder llegar al dato local. Desde el grupo de trabajo se propone llevar a cabo una experiencia piloto a nivel estatal con un tipo determinado de dato. 8. Debería pactarse un tesaurus común para los diferentes SIA. No con la pretensión de uniformizar el formato o la estructura de los diferentes SIA pero sí, con el objetivo de facilitar el acceso para el usuario mediante un sistema de búsqueda común. Así, debería ser posible encontrar un contenido dado en los diferentes SIA existentes mediante un sistema de búsqueda compatible. 9. Precio de la información ambiental. El debate en este punto sigue abierto, pero parece razonable suponer que la información disponible puede ser gratuita si el coste de difusión es bajo (Internet, por ejemplo), puede tener el coste del soporte (fotocopia, disquete, etc.) o puede tener un coste superior (incorporando el coste de producción) si se ha realizado un trabajo especial de estructuración (un libro, un CD-ROM, etc.). En lo que sí existe un consenso en el marco del grupo de trabajo es en plantear que la información que se elabora a medida, previa solicitud, no puede acogerse a la Ley sobre el derecho de acceso a la información ambiental y debe tarifarse. 10. Contenidos mínimos. En los próximos dos años, todos los SIA deberían comprometerse a poner en la Red los contenidos de información a los que nos obliga la Ley sobre el derecho de acceso a la información ambiental y el convenio de Aarhus. 11. La información debe tender a estructurarse en bases de datos y formatos muy elementales (por ejemplo XML) para que pueda organizarse, visualizarse y difundirse por los diferentes medios que proporcionan las nuevas tecnologías: página web, telefonía móvil, televisión... 12. El grupo de trabajo propone a todas las administraciones ambientales poner en marcha un boletín electrónico de noticias, dado el bajo coste económico del mismos, y las muchas e importantes ventajas de cara a la difusión de la información, que este tipo de herramienta plantea. En este contexto, se destaca la importancia de evolucionar hacia boletines electrónicos sectoriales, que permiten concentrar la información de máximo interés para un público determinado. 13. Igualmente, se hace un llamamiento a todas las administraciones para que se comprometan a poner en sus páginas web los impresos administrativos de forma que puedan ser descargados e impresos por el ciudadano y, a partir de este punto, trabajar para que el mayor número de trámites administrativos puedan realizarse electrónicamente. 14. El grupo de trabajo entiende que la información relativa al trámite de información pública debe priorizarse al máximo en las web de las administraciones públicas, ya que garantiza la trasparencia de una administración. No es suficiente anunciar el trámite, sino que debería poderse consultar electrónicamente los documentos escritos y gráficos.
|