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| Relatores: Manuel Varela Sanchez. AIH, Asociación Internacional de Hidrogeologos. Grupo Español Fermín Villarroya Gil. AIH, Asociación Internacional de Hidrogeologos. Grupo Español Colaborador técnico: Ascensión Molina Pérez. Inima Coordinador: Miguel Arenas Cuevas. AIH, Asociación Internacional de Hidrogeologos. Grupo Español |
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Las aguas subterráneas en España son un recurso natural de gran importancia socioeconómica, estratégica y medioambiental. Constituyen en numerosas ocasiones la única fuente natural de suministro, abastecen a un tercio de la población y se utilizan para el regadío de un millón de hectáreas (MOPTMA-MINER, 1994), que incluyen amplias zonas con cultivos de alta rentabilidad económica. La magnitud de las reservas subterráneas en nuestro país, que superan ampliamente las que pueden proporcionar todos los embalses actualmente construidos, confiere a los acuíferos un gran valor estratégico en situaciones de emergencia en épocas de sequía. Ecosistemas tan emblemáticos como Doñana y Daimiel y diversos humedales y bosques de galería se sustentan merced al aporte de aguas subterráneas en el marco de un frágil equilibrio hidro-eco-biológico. La gravedad del impacto de la contaminación de las aguas subterráneas y sus repercusiones socioeconómicas pueden ser comprendidas al evaluar los costes en que la comunidad y no siempre el contaminador- incurre para acometer diversas acciones dirigidas a corregir o mitigar el problema: - detección: redes de control -construcción y mantenimiento-, muestreo y análisis - recuperación del acuífero: construcción de barreras, bombeos, limpieza de tanques y fosas - tratamiento químico en la fuente de abastecimiento - sustitución por otros recursos: captación, transporte - impacto ambiental: ecosistemas acuáticos, contaminación de aguas superficiales - impacto sobre la salud humana La aplicación inadecuada de fertilizantes y productos fitosanitarios, los vertidos y vertederos de residuos urbanos, ganaderos e industriales y la explotación no sostenible de los acuíferos particularmente en zonas costeras- son las principales causas de que la calidad de las aguas subterráneas en España resulte en muchos casos inapropiada para sus usos potenciales, debido a la salinidad excesiva o a la presencia de sustancias no deseables, tales como nitratos, metales pesados y compuestos orgánicos. El conocimiento y la sensibilización sobre el alcance y la importancia del deterioro de la calidad del recurso son todavía limitados en nuestro país; los aspectos cuantitativos concentran todavía la mayor parte de la atención y de los recursos económicos. Los estudios sobre prevención, control y regeneración no se consideran prioritarios. El motivo principal de las deficiencias en el conocimiento del estado de la contaminación radica en que los datos disponibles no proceden de una red de observación básica diseñada expresamente con el objetivo de determinar las características de la calidad química y su evolución temporal en los acuíferos españoles, sino que corresponden a análisis químicos de muestras de agua extraídas de pozos y sondeos de explotación utilizados para abastecimiento de la población o para regadío. La información adolece por ello de un sesgo evidente, al ser más representativa de una red de control de potabilidad o de una red específica de seguimiento de la contaminación procedente de actividades agrícolas. Se constata además que los datos sobre contaminación procedente de muy diversas fuentes puntuales es escasa, muy dispersa y difícilmente accesible. Fugas y pérdidas en conducciones, alcantarillado y depósitos enterrados, lixiviación en instalaciones industriales en activo o abandonadas, eliminación de residuos en explotaciones ganaderas, aplicación de productos químicos en vías de comunicación, son algunos ejemplos de problemas que no han sido objeto de atención adecuada hasta el momento actual. Aunque el coste de mejorar el conocimiento sobre el impacto de éstas y otras fuentes de contaminación pueda resultar elevado, sólo con una investigación debidamente planteada podrá determinarse si los problemas detectados hasta la fecha son los de mayor incidencia, por su gravedad y extensión, en la calidad de las aguas subterráneas. La contaminación afecta a unidades hidrogeológicas de todos los ámbitos de planificación, con mayor incidencia en las cuencas del Guadalquivir, Júcar, Sur, Ebro y Cuencas Internas de Cataluña. La afección es mayor en acuíferos detríticos, áreas de regadío y zonas costeras del litoral mediterráneo. Nitratos, microcontaminantes orgánicos y metales pesados son las sustancias que ocasionan el deterioro de la calidad química, que alcanza niveles en algunos casos superiores a los límites de potabilidad. La Ley de Aguas, los Reglamentos que la desarrollan, la reciente Directiva de Aguas y otras disposiciones legales de ámbito diverso configuran un marco legal completo y suficiente, que sirve de base para las políticas de protección que, lentamente, se van aplicando en España. El Programa de Acción de Aguas Subterráneas de la Comisión y las recomendaciones contenidas en códigos de buena práctica medioambiental contribuirán a la eficacia de las medidas preventivas frente a la contaminación de las aguas subterráneas. La experiencia española indica que la eficacia de las políticas de protección está limitada básicamente por dos factores: - obstáculos en la aplicación y evaluación de los efectos de las medidas reguladoras - falta de concienciación y participación pública Entre los primeros cabe citar la complejidad del entramado competencial en cuanto a asignación de responsabilidades y la dificultad de evaluar adecuadamente la eficiencia de las medidas adoptadas, condicionada por la necesidad de una correcta determinación de las relaciones causales en cada escenario de contaminación. En cuanto a concienciación y participación públicas, la información a los potenciales contaminadores y al resto de los ciudadanos respecto del impacto de prácticas inadecuadas en las aguas subterráneas, en el medio ambiente y en la salud humana es incompleta en la actualidad y con frecuencia se produce como respuesta a un incidente cuyos supuestos efectos son motivo de comentarios en los medios de comunicación.
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