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| Relatores: Andrés Iriso. Colegio de Biólogos Marta Pastor Laherrán. Ministerio de Economía Amparo Rambla. Ministerio de Medio Ambiente Colaboradores técnicos: Luis Alemany. AVT Arquitectos Fernando Arteche Rodriguez. Novotec Consultores Carmen Aycart Luengo. Fundación de los Ferrocarriles Españoles. Vías Verdes Elda Maria Carmona Fernandez. Comunidad de Madrid Eugenia Cusí. Hoteles Sol Meliá Paloma Fernández. Aire Libre Carmen Sela Fernández de Córdoba. ARCA/Asturias Jaime García Blázquez. Iberia L.A.E. Martin García Mínguez. Aenor Asociación Española de Normalización y Certificación Rosalía Gil-Aalbarellos. Prointec Javier Gómez Limón. Fundación González Bernáldez Alicia Iglesias. Universidad de Luján Josep A. Ivars Baidal. Universidad de Alicante Wolf Michael Iwand. TUI Martín Llovera. Govern de les Illes Balears Salvador Miralles Valero. Govern de les Illes Balears Fernando Prats. Agenda 21. Calviá Jose Mª Prats. Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa. Generalitat de Catalunya Mª Josep Sarrias I Garcelán. Generalitat de Cataluña Enrique Segovia. WWF/Adena Miguel Angel Troitiño Vinuesa. Universidad Complutense de Madrid Fernando Vera Rebollo. Universidad de Alicante Miguel Angel Violán. Riu Hoteles Daniel Wagman. Socio de Gea21 Eugenio Yunis Ahues. OMT Coordinador: Juan Ignacio Sánchez Piñole. Instituto de la Ingeniería de España |
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I. El turismo y la sostenibilidad 1. El turismo es una actividad económica de gran valor estratégico, no sólo por su contribución a la economía de ciertas regiones y al conjunto nacional y mundial, sino por su capacidad para estimular el desarrollo en áreas desfavorecidas, favorecer el intercambio cultural y social y contribuir a las políticas de conservación del patrimonio natural y cultural. Para ello, el turismo debe ser planificado y gestionado en términos de sostenibilidad. 2. Se observa, sin embargo, con demasiada frecuencia, que la ambigüedad del término y la falta de aplicaciones prácticas o de seguimiento de indicadores a largo plazo, hacen que este concepto, sea utilizado para justificar políticas, actuaciones e iniciativas que poco tienen que ver con el desarrollo sostenible. Se hace necesario incrementar la investigación sobre aspectos acotados de la sostenibilidad turística. 3. Es preciso ser conscientes de la relatividad asociada al concepto de sostenibilidad que debe, en todo momento, estar ligado a la definición de las condiciones del entorno: no se puede hablar de modelos genéricos de turismo sostenible. 4. Debe revisarse la creencia que asocia de forma inequívoca el desarrollo turístico con beneficio económico y profundizar en la evaluación de los costes sociales, económicos y ambientales que la industria turística genera, así como cuantificar los efectos económicos reales que la actividad produce en las comunidades locales. Es preciso, por lo tanto, introducir nuevos parámetros para medir el éxito de la actividad turística y de su contribución al conjunto de la economía, además del número y gasto de los turistas y su correspondiente reflejo en el PIB. 5. Se viene utilizando el término turismo sostenible para designar cualquier tipo de medida de gestión medioambiental, como puede ser el caso de implementar buenas prácticas en las empresas turísticas, cuando no al simple cumplimiento de la legislación. Esta utilización es perjudicial, ya que confunde a la demanda e impide el desarrollo de acciones y programas dirigidos a la mejora continua del comportamiento ambiental. 6. Es preciso reconocer, finalmente, que cualquier actividad y desarrollo turístico conlleva un conjunto de impactos sociales, ambientales y culturales, por lo que se considera más conveniente hablar de turismo de bajo impacto y de búsqueda constante de estrategias y prácticas que permitan reducir los impactos del turismo, y no de turismo sostenible. 7. El esfuerzo de todos los agentes del sector en el desarrollo de prácticas e iniciativas turísticas de bajo impacto es la principal garantía para su competitividad a largo plazo, dado que el medio ambiente, tomado en sentido global, constituye la materia prima del turismo. Se trata, además, de un reto que la sociedad civil y los consumidores turísticos vienen demandando de forma creciente. II. La contribución de los agentes públicos y privados a la sostenibilidad 8. Las consecuencias ambientales desencadenadas por la presión turística provocan finalmente una disminución y pérdida de la calidad de la oferta, si no son adecuadamente gestionadas. 9. Se considera de gran importancia introducir el medio ambiente como variable fundamental en el esfuerzo que las empresas y las administraciones turísticas están realizando en relación con la calidad, integrando los sistemas de gestión medioambiental en los sistemas de calidad que, hasta el momento, se están desarrollando de forma independiente, con frecuencia desde diferentes instancias. La Administración 10. Se han identificado importantes experiencias de los diferentes niveles administrativos en relación con el turismo sostenible, aunque se observa un interés desigual entre los diferentes interlocutores. Estas iniciativas deben pasar de ser prácticas singulares, en muchas ocasiones más relacionadas con la necesidad de crear una determinada imagen, y constituirse en esfuerzos globales y generalizados de utilización de los instrumentos de sostenibilidad existentes (planificación territorial, evaluación de impacto ambiental, desarrollo y aplicación de sistemas de gestión medioambiental, Agendas 21, etc.). Se sigue comprobando con relativa frecuencia que los desarrollos turísticos de numerosos destinos siguen obedeciendo más a fuerzas e intereses económicos a corto plazo que a políticas concertadas en materia turística. 11. Debe incrementase la coordinación entre los diferentes ámbitos de la administración turística (nacional, autonómica, comarcal y local) y articular la participación en estos foros del conjunto del sector y de la sociedad, a través de sus representantes: asociaciones, ONGs, etc. 12. En el ámbito nacional es preciso continuar reforzando la colaboración entre la Secretaría General de Turismo y el Ministerio de Medio Ambiente e introducir la preocupación ambiental en los temas que aborde la Comisión Interministerial de Turismo. 13. Del mismo modo, la Conferencia Sectorial de Turismo debe incluir en sus debates el medio ambiente como elemento estratégico fundamental, desde el que profundizar y concretar programas y acciones concertadas de desarrollo turístico sostenible y buscar nuevas fórmulas de financiación para las políticas de fomento del turismo sostenible y de apoyo al sector. 14. Debe profundizarse en el desarrollo reglamentario de las legislaciones autonómicas en relación con el uso de instrumentos de planificación y de políticas de cooperación entre los diferentes departamentos y áreas de gestión autonómica, así como con las entidades locales. 15. Debe incrementarse la coordinación entre las medidas de control, inspección y disciplina turística y las de carácter urbanístico y ambiental, de tal forma que del uso racional de los recursos económicos y técnicos dedicados por la administración en este ámbito, se obtenga la máxima efectividad. Las empresas 16. Se constatan numerosas experiencias en relación con la toma de medidas ambientales por parte de las empresas del sector turístico dirigidas a controlar aquellos procesos potencialmente impactantes y a concienciar y sensibilizar a los turistas. Se recomienda un apoyo e implicación decidido de las asociaciones empresariales del sector en este tema y la creación de foros empresariales que permitan comunicar e intercambiar experiencias al conjunto del sector: tanto para profundizar en las acciones realizadas en algunos subsectores como para movilizar más activamente a otros colectivos que, por el momento, no manifiestan el mismo nivel de compromiso y preocupación ambiental. 17. Se aprecia, en general, en la industria turística, un conocimiento poco profundo de la legislación ambiental aplicable, así como de las implicaciones de su actividad sobre el medio, por lo que deberán implementarse las acciones oportunas de educación y formación ambiental. En cualquier caso, no se puede premiar el simple cumplimiento de la legislación ambiental. 18. Estas acciones deberán incidir también en reforzar el sentimiento de compromiso del sector turístico con la sociedad en su conjunto, en particular por el carácter público y generalmente gratuito de los recursos sobre los que se fundamenta el desarrollo de la industria turística. Los turistas 19. Asistimos a un incremento paulatino del grado de concienciación ambiental de la sociedad en general, pero esto no se manifiesta, con demasiada frecuencia, en su comportamiento y hábitos de compra turísticos. Siguen predominando pautas tradicionales en relación con la elección del lugar de vacaciones, y las nuevas prácticas ligadas al desarrollo del turismo rural y de naturaleza mantienen, en muchas ocasiones, los mismos patrones. 20. Son precisos mayores esfuerzos para conocer las motivaciones y hábitos de la demanda turística y su evolución en el tiempo, así como su predisposición a asumir medidas activas en relación con la sostenibilidad turística. 21. Se recomienda incrementar programas de educación y concienciación, en los que deberán participar todos los agentes turísticos, tanto públicos como privados, dirigidos a informar y sensibilizar a los turistas sobre su papel como parte activa del proceso turístico 22. Asimismo, se detecta que, en unos casos por el desconocimiento de la demanda y en otros por la poca claridad de la oferta, el consumidor tiene poca capacidad para tomar decisiones fundadas sobre la calidad del producto en relación con su precio y para poder distinguir entre las medidas ambientales que tienen fundamento de las que son mas bien simbólicas. 23. En este sentido, es de gran importancia enviar mensajes claros a los consumidores, de tal forma que estos puedan disponer de instrumentos que les permitan una participación más activa en el desarrollo de alternativas turísticas cada vez más sostenibles. La importancia de la sociedad civil 24. La sociedad civil, en su doble vertiente de comunidad receptora y emisora de turistas, tiene un papel fundamental en el desarrollo de prácticas de bajo impacto por parte de la actividad turística, al condicionar con sus necesidades y exigencias el desarrollo de la oferta. 25. No hay que olvidar que para asegurar la sostenibilidad, es condición imprescindible que todos los actores que se benefician o se ven afectados por un proceso de desarrollo turístico sean consultados, aporten sus puntos de vista y tomen parte en la toma de decisiones. 26. La sociedad civil debe asumir su responsabilidad en el desarrollo de las decisiones adoptadas y, para ello, las entidades y asociaciones en que se organiza deben participar activamente en los foros del sector, abriendo nuevas vías de comunicación con las empresas y con las diferentes administraciones. 27. Una atención especial deben desarrollar en este tema los medios de comunicación dedicados a medio ambiente y viajes y turismo, que algunas encuestas identifican como uno de los interlocutores de mayor credibilidad en materia de información ambiental. A esto hay que añadir el importante papel que estos medios desarrollan al orientar y dirigir a la demanda a ciertos destinos turísticos y constituirse, de esta forma, en agentes generadores de demanda turística. Se recomienda la elaboración de una carta de calidad o de ética ambiental por parte de los medios de comunicación que permita abordar este importante tema. III. La sostenibilidad de los destinos y productos turísticos 28. Según algunos estudios existentes sobre la valoración que los turistas realizan en relación con el grado de satisfacción por el estado y preocupación ambiental del sector turístico, asistimos a una tendencia que pone en evidencia los problemas ambientales que aquejan a los destinos turísticos y, en particular, a los centros de vacaciones, frente a la hotelería que lleva ya varios años trabajando en la línea de implantar sistemas de gestión medioambiental. 29. En la gestión de los destinos turísticos es preciso asumir que la capacidad de acogida turística es limitada, ya que los recursos del patrimonio sobre los que se fundamentan son, en muchos casos, muy frágiles y difícilmente renovables o con frecuencia no renovables. 30. Las entidades implicadas en la gestión de los destinos turísticos deben superar la fase promocional y de captación de demanda y afrontar el reto de ordenar el turismo y los flujos de visitantes, dotándose de instrumentos e infraestructuras adecuados de planificación, control y gestión del turismo. 31. Estos instrumentos e infraestructuras de gestión tendrán en consideración la necesidad de regular los flujos turísticos, disminuir la estacionalidad de la demanda, crear nuevos productos y atractivos, identificar áreas frágiles, proteger el entorno social y cultural, etc., de forma adaptada a las potencialidades y limitaciones de cada destino, procurando, además, que estas decisiones puedan tomarse tras un debate y seguimiento en el que participe el mayor número de agentes implicados. 32. Debe fomentarse la creación de nuevos productos que potencien segmentos turísticos emergentes ligados a prácticas turísticas de bajo impacto 33. Deben fomentarse instrumentos de certificación de destinos y productos, que actúen desde las primeras fases de la planificación y diseño, y permitan establecer mecanismos de aseguramiento de la calidad ambiental y de mejora continua a lo largo de todo el ciclo de vida. 34. Es preciso propiciar un mayor protagonismo de las comunidades locales (foro de entes locales, empresas, asociaciones y colectivos) en el desarrollo del turismo. Deben fortalecerse instrumentos que faciliten la cooperación y coordinación, identificar medidas de financiación y ayuda, realizar programas de asesoramiento, etc. a fin de que puedan afrontar con garantías los retos a los que muchos de ellos se enfrentan o puedan verse abocados en un futuro. IV. El papel de los instrumentos para la sostenibilidad 35. Se señala el importante papel que la educación ambiental, la introducción y seguimiento de indicadores ambientales de sostenibilidad, la implantación de sistemas de certificación ambiental y la identificación e implantación de sistemas de financiación, pueden tener en el desarrollo de un sector turístico más integrado y responsable social y ambientalmente. La educación ambiental 36. La educación ambiental, en sus diferentes enfoques de sensibilización, educación y formación, tiene gran influencia sobre las actitudes y comportamientos de todos los agentes implicados en el turismo: la industria, los turistas, la administración, etc. Constituye, por consiguiente, una herramienta fundamental para avanzar en planteamientos, políticas e iniciativas de sostenibilidad turística. 37. Es preciso incrementar el peso que actualmente presentan las acciones dirigidas al sector turístico, en los programas y acciones de educación ambiental desarrollados por la Administración y otras entidades. 38. Resulta también de gran interés promover y apoyar las acciones que desarrollan otros colectivos, grupos ecologistas, asociaciones, colegios, en relación con las pautas de consumo de los turistas y el papel del comportamiento y conducta del turista en la aparición de impactos ambientales. 39. Se considera de gran prioridad la creación de foros o comisiones regionales, en los que participen las administraciones turísticas y medioambientales, junto con las empresas del sector y los colectivos sociales interesados en la educación ambiental, con el objetivo de planificar acciones concertadas, implicar a todos los interlocutores y gestionar de forma eficiente los recursos disponibles. Los indicadores de sostenibilidad 40. El desarrollo de indicadores de diverso tipo constituye una herramienta fundamental para conocer la evolución de las principales variables relacionadas con la sostenibilidad de un territorio o práctica empresarial. 41. Se precisa un mayor estudio y análisis para la definición de aquellos indicadores que permitan maximizar, entre otros, los siguientes parámetros: la fiabilidad, el nivel de información obtenido, la facilidad en su uso y el coste que supone su gestión. 42. Los indicadores seleccionados, además de obedecer a criterios técnicos, deben ser comprensibles para el conjunto de la Sociedad Civil y los agentes del sector de tal forma que la participación del máximo número de interlocutores quede garantizada. Los sistemas de certificación 43. En los últimos años están apareciendo diversos sistemas de certificación y marcas de aplicación voluntaria dirigidos a la implantación de medidas y programas de carácter ambiental en empresas y destinos turísticos, que pretenden ir más allá del estricto cumplimiento de la legislación ambiental y ponen de manifiesto la capacidad de la industria turística para abordar por sí misma su responsabilidad en este tema. 44. Existe, además, un acuerdo básico en que la aplicación de estos sistemas y distintivos puede contribuir a mejorar la actuación medioambiental de empresas y destinos turísticos. En cualquier caso, no parece existir relación directa entre la proliferación de sistemas de certificación y su implantación en la empresa turística. 45. Se recomienda la creación de un observatorio permanente que permita identificar el alcance de estas iniciativas y su evolución en el tiempo. Así como analizar las diversas experiencias para establecer códigos de buenas prácticas y constituir un premio destinado a reconocer, apoyar y divulgar las actuaciones de mayor interés en relación con la sostenibilidad del turismo. 46. Asimismo, urge realizar un esfuerzo que permita definir claramente la realidad que subyace en las iniciativas de certificación existentes, a fin de informar adecuadamente a los consumidores. Una falta de atención en este tema y de rigor en la aplicación de estos sistemas por parte del sector turístico, puede provocar finalmente una pérdida de credibilidad e ir en detrimento de su valor estratégico. 47. Asimismo, es de gran importancia extender estas prácticas a agentes del sector, agencias de viajes y touroperadores especialmente, donde la introducción de estas prácticas es sustancialmente menor y se aprecia un desconocimiento de su importante papel en esta materia. En especial en su papel de motores y productores de la actividad, creadores de flujos y responsables de la imagen con que los destinos y productos se presentan y ofrecen a los consumidores. 48. En cualquier caso, existe consenso en que es altamente probable que la sola aplicación de sistemas de autorregulación, bajo la forma de las llamadas iniciativas voluntarias, no sea suficiente para asegurar que todo el sector empresarial turístico opera en forma sostenible o al menos con menor impacto ambiental. El desarrollo legislativo y la aplicación de medidas de control y regulación por parte de la administración competente se consideran fundamentales. La financiación de la sostenibilidad 49. Son conocidas las consecuencias que los problemas de financiación de los municipios turísticos han generado en el desarrollo de muchos de ellos, a través del uso de políticas inmobiliarias y de venta de suelo, así como las dificultades para encontrar soluciones alternativas en un tema que afecta de forma muy directa a la sostenibilidad de la actividad turística. 50. Debe profundizarse en el desarrollo de convenios de cooperación específicos entre las administraciones públicas, dirigidos a la captación de recursos que permitan financiar un desarrollo turístico de menor impacto en los municipios turísticos y una mejora del comportamiento ambiental de las empresas. 51. Es preciso implantar tasas ambientales ligadas al uso y disfrute de ciertos espacios turísticos especialmente presionados o frágiles que permitan la regulación de los flujos turísticos y la valoración económica del disfrute de los bienes sobre los que se fundamenta la actividad. 52. Se recomienda desarrollar medidas que permitan implicar a la Sociedad Civil y a los consumidores turísticos en acciones de mejora ambiental a través de aportaciones económicas que deberán ser gestionadas con la máxima transparencia e información por el conjunto de interlocutores implicados. 53. Debe incrementarse el esfuerzo de la administración pública en la creación de líneas de financiación (subvenciones a la inversión en equipos e instalaciones, líneas de interés preferente, etc.) destinadas a la modernización de las empresas turísticas y la implantación de sistemas de gestión ambiental. 54. Deben buscarse fórmulas que permitan un mejor reparto de los recursos económicos y las cargas derivadas del desarrollo para los municipios turísticos: reconocimiento y aplicación presupuestaria del concepto de "población asistida" como compensadora del desequilibrio poblacional soportado, financiación local adicional basada en la participación porcentual en el IVA, etc. 55. Es preciso impulsar la creación de fondos locales y regionales destinados a la recuperación de áreas degradadas, el desarrollo de nuevos productos de bajo impacto, el asesoramiento y formación de las empresas y la administración turística, la realización de campañas de concienciación y sensibilización ambiental, etc.
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