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Relator:

José Antonio Calvo Sánchez

Colaboradores técnicos:

José Mariano Moneva Abadía

Carmen Fernández Cuesta

Manuel García Ayuso

Carlos Larrinaga

Juan José Molero

María Jesús Bonilla

Francisco-Javier Sevillano Martín

José Luis Montes

Alfredo Moreno

Coordinador

José Mª Casado Raigón.
Consejo General de Economistas


 
Primera.-
La globalización de productos, servicios, capitales y mercados ha pillado a contrapié a una gran parte del tejido empresarial ; los propietarios de las empresas, y los responsables de las decisiones que se toman pueden encontrarse muy alejados del lugar donde se ubica la entidad. Los gobiernos observan con atención el crecimiento y la influencia de las multinacionales, al tiempo que se detecta una carencia muy notable de instrumentos para el control de las corporaciones.

Aunque aún representan una parte mínima del volumen total de operaciones en los mercados bursátiles, los fondos de inversión "éticos" y "sociales"- en los que las decisiones incorporan factores tradicionalmente obviados, relacionados con la conducta y la responsabilidad social de las empresas - empiezan a despertar la curiosidad de los analistas.

Segunda.-
La información sobre los fallos en la gestión, con efectos sociales y medioambientales (reducción de empleo, contaminación de espacios, desaparición de recursos no renovables,…) se convierten en noticias que afectan a la credibilidad de la organización. Las propias entidades quieren convertir estos capítulos en parte de su "identidad de marca", estableciendo diferencias con los competidores que mantienen un menor grado de observancia de las nuevas "preocupaciones".

En los albores del siglo XXI surge una nueva política que empieza a dibujarse, entre sociedades de negocios, y entre distintos "stakeholders". Faltan muchos componentes para completarla, pero sus contornos se identifican fácilmente. La nueva perspectiva obliga a definir de modo diferente el derecho de actuación de las empresas.

Seguramente, el conjunto social acepte que el capitalismo sea la forma dominante de actividad económica; pero, a cambio, ha de exigir una profundización en el concepto de la "responsabilidad corporativa", incorporando los aspectos medioambientales y sociales.

Hay que modificar los planteamientos trasnochados. Al fin y al cabo, el derecho a participar en el escenario económico está enraizado en los propios mecanismos de mercado. La actividad es más eficiente cuando la tecnología, el capital y el factor trabajo fluyen libremente;
pero también debe discurrir sin limitaciones la información ; ésta se ha convertido en un elemento más del proceso.

Tercera.-
El retraso acumulado en el desarrollo de unas normas generales para la elaboración y la difusión de las noticias aún persiste. Incluso en un ámbito tan específico como el de la información contable, el nivel de implantación de disposiciones reguladoras de validez internacional sigue siendo muy bajo. Y ello, a pesar de las últimas manifestaciones, que marcan un alentador intento por acelerar el proceso de confluencia ( Comisión de las Comunidades Europeas, Junio del 2000, COM (2000) 359).

El trabajo que resta, empero, es muy ambicioso. Va a hacer falta un esfuerzo conjunto de todos los grupos de interés, y una tarea forjada sobre la premisa de que la información ayudará a que las organizaciones actúen en sintonía con el objetivo de la sostenibilidad. Los conceptos están todavía poco precisados; el marco de referencia no está definitivamente desarrollado. Y hay que contar con el escepticismo, la duda, o el rechazo, de quienes entiendan que el proceso no es necesario, o que puede evitarse.

Cuarta.-
En el momento actual, la opinión pública tiene una influencia notable sobre la dirección de los negocios. Las noticias sobre problemas en la gestión, o con los nuevos productos, se conocen con inusitada rapidez. De lo que se deriva que ninguna decisión es ya estrictamente local. Al mismo tiempo, los responsables de las organizaciones reconocen el papel de la información en el proceso de toma de decisiones. La confluencia de estos dos argumentos es la que debe explicar la conveniencia de desarrollar un marco normalizado para la elaboración de los informes, y la difusión de los datos.

Las ONGs necesitan el nuevo marco conceptual para llevar a cabo su tarea de defensa de los intereses de los grupos más desprotegidos. Contar con un sistema de "información sostenible" regularizado facilitaría enormemente su intervención y eficacia.

Hay otras entidades que se dedican a establecer "ratings" y "rankings", partiendo de la información suministrada por la propia empresa ( CEP, SustainAbility, etc,…) La mejor manera para incrementar su eficiencia sería la de proporcionarles unos estados elaborados sobre una base consistente, verificable y fiable.

Por su parte, nos consta que los mercados financieros todavía siguen viendo la información medioambiental y social como una "rareza". Un momento como el presente, en el que los mensajes predominantes son los de la rentabilidad y el beneficio a corto plazo, y donde las proyecciones a largo plazo son valores que "cotizan a la baja", parece no entender la necesidad de promover una sustitución de los factores con los que toman las decisiones de compra y venta de los activos financieros.

Pero entendemos que llegará el momento en que estos factores, ahora extraños para los operadores bursátiles y los agentes económicos, tengan que ser tenidos en cuenta.
Y si, para cuando este fenómeno se produzca, no se cuenta con una información normalizada, del mismo perfil a la que están acostumbrados los mercados, será muy difícil enfrentarse correctamente a los derivados de una actuación empresarialmente "sostenible".

En las organizaciones e instituciones públicas sí que se observa un mayor nivel de aceptación del proceso normalizador. La agencia de protección medioambiental estadounidense (EPA) ha creado una Oficina para centralizar y gestionar más eficientemente los sistemas de los que se ha dotado en los últimos tiempos.

En Europa, los Programas en pos de una Contabilidad “verde” de Dinamarca, Suecia y Holanda, o el modelo EMAS de la Unión Europea, son ejemplos de un consenso para dotarse de datos válidos para la implementación de los futuros Programas de Acción Medioambiental.

Además, países reticentes al desarrollo de nuevas normas, como Japón o los del área del sudeste asiático, están elaborando nuevas medidas, que constatan la preocupación creciente por acomodar las agendas de desarrollo económico al principio de sostenibilidad. Las últimas crisis padecidas en la zona han servido de aviso para dotarse de mecanismos informativos más completos y ágiles que los que se venían utilizando.

Por fin, las iniciativas de la Organización de las Naciones Unidas marcan el intento de conseguir que las multinacionales y las empresas globalizadas cumplan más satisfactoriamente con sus obligaciones. A pesar de la falta de medios para forzar la imposición de medidas efectivas, la publicación de datos es la única manera de conseguir que las empresas se muevan en la dirección correcta. Esa es la razón de que el Programa de Medioambiente de las Naciones Unidas (UNEP), se haya adherido este mismo año a la iniciativa que supone la GRI.

Quinta.-
El panorama no es excesivamente alentador. Las entidades responden a las presiones de la opinión pública y de las instituciones con informes dispersos, imprecisos y poco fiables. Para aquéllas, todavía se interpreta que la publicación de datos sobre sus operaciones es mucho más un coste, que una iniciativa generadora de valor.

Por su parte, cada grupo de interés pretende que la adopción de un marco común suponga que se le faciliten las referencias (informaciones) en el lenguaje que les resulta más familiar. Pero no han sido capaces de presentar un modelo coherente, riguroso y amplio para obtener la información empresarial que demandan.

La conclusión es la de que existe ya una necesidad de construir un marco regulador común, con carácter de urgencia. El deseo, la necesidad - y la capacidad de hacerlo - están creciendo por momentos. El planeta está esperando una respuesta satisfactoria de los profesionales de la información empresarial; negarse a hacerlo, o mostrarse incompetente para encontrar soluciones, nos marginará definitivamente.

Sexta.-
Hemos observado importantes lagunas en la información medioambiental ofrecida en las cuentas anuales presentadas por las empresas eléctricas españolas, sobre todo en lo referido a riesgos y contingencias medioambientales. En cuanto a la evolución de la información presentada, ha sido Iberdrola la única que ha presentado mejoras en la misma, mientras que Endesa ha disminuido los datos ofrecidos (manteniéndose las demás en los niveles planteados en 1998).

La información medioambiental presentada por estas compañías carece de datos para estimar los riesgos medioambientales por parte de terceras personas y por lo tanto, su impacto sobre el patrimonio y los resultados. Podría resultar interesante una comparativa del modo en que se ajusta a la normativa la información presentada por el sector eléctrico con otros sectores considerados de alto riesgo medioambiental, así como la respuesta de las compañías auditoras ante las posibles deficiencias que se pudieran presentar.

Séptima.-
Cuando las variables ambientales son a la vez variables estratégicas, demandan un Sistema de Gestión Ambiental cuyo éxito depende del sistema de información que lo sustenta. El Management Accounting cuenta con una metodología y unos instrumentos adecuados para proporcionar información económica, de carácter estratégico, en el proceso de control, tanto a priori como a posteriori, del sistema de gestión ambiental.

Para ello, se han revisado algunos conceptos básicos, complementándolos con las aportaciones de otras disciplinas en materia ambiental y las nuevas filosofías contables, en particular las basadas en la productividad de los recursos, el funcionamiento en equipo, la mejora continua y desarrollo tecnológico, la creación de oportunidades y la dirección por anticipación, los procesos empresariales competitivamente decisivos y el rendimiento comparativo con otras empresas.

Las investigaciones a realizar en el futuro sobre la aplicación del Management Accounting a la dirección y gestión ambiental empresarial, necesariamente habrán de orientarse hacia el análisis del valor que generan las actividades ambientales para la organización y sus partícipes clave y el papel de la normalización de la Contabilidad Ambiental para impulsar cambios organizativos y para identificar y tratar económicamente los de riesgos ambientales.

Octava.-
Hemos llevado a cabo un análisis de las prácticas de información medioambiental en España sobre la base de un análisis transversal de una muestra de empresas que cotizaron en la bolsa de Madrid entre 1991 y 1995.

Nuestros resultados sugieren que la información medioambiental creció significativamente en España en los años noventa, probablemente como resultado de un crecimiento en la preocupación social sobre estos temas. Sin embargo, las empresas españolas parecen revelar todavía un volumen bajo de (más bien poco fiable) información medioambiental.

Este análisis revela que la información medioambiental en España es respuesta a la presión externa y es generalmente poco fiable, sesgada y autocomplaciente. De manera consistente con la evidencia presentada en estudios previos realizados en España y otros países, encontramos que los datos medioambientales está relacionada consistentemente con determinadas características empresariales como la propensión a contaminar, el tamaño y el riesgo sistemático. Como media, las empresas que publicaron IM tendían a ser mayores, estar situadas en sectores contaminantes y tener un menor riesgo sistemático. Sin embargo, cuando el estudio se centró en las observaciones en las que se publicó información, ni el tamaño ni el riesgo sistemático parecieron tener poder explicativo del volumen de información publicada, ni tomando una medida absoluta de ésta ni una medida relativa.

Sin embargo, un análisis cualitativo de la información medioambiental evidencia que la base de datos revelados por las empresas en la muestra tiene un carácter selectivo, sesgado y con un elevado grado de autocomplacencia. Esta información no es, por lo tanto, fiable y no proporciona una imagen fiel del potencial impacto medioambiental de la empresa ni del potencial impacto de las cuestiones medioambientales en la posición financiera de la empresa.

Por otro lado, parece inaceptable que se revele información sesgada con el propósito de legitimar la empresa y proporcionar una imagen ilusoria de su desempeño medioambiental, en respuesta a los intereses legítimos de los partícipes.

Novena.-
La incidencia de la problemática social y medioambiental sobre la contabilidad empresarial es muy relevante, dado que elaboradores y usuarios se encuentran con circunstancias novedosas a las que deben hacer frente. Hemos pretendido dar una visión general de los enfoques existentes para configurar un modelo de información sobre la sostenibilidad como respuesta a esas necesidades. A continuación vamos a resumir las principales conclusiones que pueden derivarse del análisis efectuado.

- La adopción de una estructura lógico-deductiva para la elaboración de información sobre la sostenibilidad, permitirá disponer de un modelo informativo, basado en criterios científicos y aceptados por la profesión contable.

- Asimismo, el paradigma de utilidad de la información, junto al enfoque del “stakeholder” supone un avance muy importante, ya que obliga a que las empresas incremente su conciencia social y medioambiental.

- Es destacable la asunción del enfoque “triple bottom line” en la presentación de la información, configurando una visión completa de la entidad en su relación con el entorno.

- La verificación de los informes sobre la sostenibilidad debe estar basada en un modelo conceptual generalmente aceptado, así como en una asunción del reto por parte de los profesionales de la auditoría.

Conscientes de la variedad y complejidad de los aspectos recogidos, así como de la constante evolución de los mismos, podemos añadir las siguientes consideraciones finales:

- el marco informativo sobre el desarrollo sostenible descrito debería comenzar a adaptarse por parte de las empresas españolas, en la medida que su participación en proyectos internacionales, como el del GRI, puede mejorar su relación con el entorno, así como estar en la vanguardia de la información.

- los organismos vinculados a la contabilidad y la auditoría deben realizar un esfuerzo por introducir la conciencia social y medioambiental en las normas y criterios de actuación de los profesionales.

Décima.-
Los diagramas de control de proceso constituyen un instrumento adecuado para el control de la evolución de las variables medioambientales.

Su utilización facilita la comprensión de las causas de su evolución permitiendo detectar si estas causas están bajo el control humano o no.

El método propuesto es aplicable para la construcción de los diagramas de control de calidad aplicados al control de la evolución de las variables medio ambientales.

Del estudio de los diagramas de control obtenidos se desprende que, en los datos analizados, la frecuencia con que estos pasan a estar fuera de control es relativamente alta. Siendo posible el evitarlo, si se considerase deseable, al ser las causas que lo provocan asignables: es decir al estar bajo el control humano.