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| Relatores: Mª del Rosario Heras Celemin. CIEMAT Javier Salazar. COAVN Colaboradores Técnicos: Carlos Expósito. EMV José Antonio Ferrer. CIEMAT Juan Giaccardi. Arquitecto Independiente Elena Granados. Arquitecto Independiente Agustín Hernandez-Aja. ETSAM Ester Higueras. ETSAM Guillermo de Ignacio. EUATM Alex Ivancic. Barcelona Regional Mª Jose Jimenez. CIEMAT Margarita de Luxan. ETSAM Emilio Miguel Mitre. AMBIENTECTURA Javier Neila. ETSAM Mª José San Isidro. CIEMAT Ricardo Tendero. EUATM Juan Travesí. CIEMAT Isabel Velázquez. GEA 21 Coordinador: Benigno Sánchez Cabrero. CIEMAT |
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- Los riesgos de cambios acelerados a escala global, como consecuencia de las actividades humanas, están generando reflexiones críticas sobre los modos y maneras que tenemos de utilizar el territorio. La arquitectura y el planeamiento urbanístico, por representar nuestro entorno inmediato, deben ser dos piezas fundamentales en ese análisis. - La arquitectura bioclimática o arquitectura consciente desde un punto de vista energético, representa un compendio de buenas prácticas constructivas y de diseño en las que factores como el clima, el emplazamiento del edificio y los materiales, contribuyen a obtener el mejor grado de bienestar al menor coste ambiental posible. - La visión actual de la ciudad o del territorio urbanizado, como un conjunto de procesos lineales gestionados independientemente o por compartimentos estancos, es una visión desfasada. Es preciso pensar en términos de ciclo ecológico integrado. - La Unión Europea señala en valores promedio que el 40% de la energía consumida se realiza en edificios. En España nuestras cifras actuales representan el 29%, con un crecimiento acelerado hacia esa media. Resulta beneficioso ambientalmente y útil políticamente anticiparse ahora. - Los edificios diseñados con pautas bioclimáticas en España pueden conseguir desde el 50% hasta el 80% de ahorro energético sobre el consumo de edificios convencionales. - Existe un incremento de buenas prácticas de edificaciones con criterios ecológicos, bioclimáticos y sostenibles. Estas prácticas todavía dispersas en el territorio son resultantes de esfuerzos individuales que requieren un apoyo y reconocimiento institucional. - La realidad actual no es la óptima y corresponde a las administraciones públicas el papel de motor y liderazgo en la información y corresponsabilidad social. Del mismo modo les corresponde incidir en la necesaria transferencia tecnológica que permita hacer de las actividades tradicionales del sector de la construcción y edificación, generadoras de mayores impactos ambientales, nuevos sectores de actividad y nichos de mercado de impacto reducido o nulo. - Un profesional formado, un consumidor informado y un político convencido son los pilares sobre los que se asienta un buen diseño bioclimático, basado en propuestas y demandas sobre urbanismo y edificación. En los últimos años se han editado una serie de guías como A Green Vitruvius, Guía de la edificación sostenible o Energy and Architecture que permiten comenzar el camino con datos objetivables. - Ordenanzas municipales como la Ordenanza Solar de Barcelona; Planes urbanísticos innovadores como el anillo verde de Vitoria, recuperación de zonas degradadas como en Santiago, medidas para una movilidad sostenible como en San Sebastián, Granada u Oviedo, o experiencias piloto como las realizadas por la EMV en Madrid, el ParcBit en Baleares, Sarriguren en Navarra; Edificios residenciales como Cantimpalos en Segovia o San Pedro de Alcántara en Málaga; Edificios no residenciales como el Estella en Santiago y Trasluz en Madrid, y tantos otros, son considerados buenas prácticas que incorporan criterios de sostenibilidad al planeamiento urbanístico y edificación actuales. - Las Agendas 21 son un instrumento positivo para la elaboración de diagnósticos globales de la ciudad. Sin embargo, al no disponer de carácter normativo, su papel se limita a informar de una situación y proponer soluciones que deben ser puestas en práctica por otras vías. Lamentablemente las realizaciones prácticas, cuando se hacen, a veces distan de los proyectos iniciales. Sería aconsejable realizar el proyecto en su totalidad. - La incorporación en los análisis de costes de los costes ambientales externos al proceso productivo -externalidades- propiciaría una visión más acorde con la realidad hoy en día ocultada por el precio. - Son los poderes públicos y la sociedad quienes deben propiciar con acciones un cambio de actitudes en la demanda que obligue al mercado a moverse en la dirección correcta. ¿Cómo entender sino que un promotor deba asumir algún sobrecoste en el proceso de proyecto y construcción si ya vende su producto al máximo precio posible, precio que cada vez guarda menos relación con la calidad material y ambiental de lo construido?.
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